Dependiendo del siempre variable perfil inversor de cada persona, invertir en oro puede ser una buena opción a largo plazo, siempre que se cumplan ciertos requisitos.
Debido a la crisis económica internacional, los inversores están buscando alternativas para rentabilizar su dinero, procurando huir de los productos financieros más especulativos y aferrándose a lo que en el corto plazo les proporcione mayor seguridad. Sin embargo, los más conservadores se fijan más en el largo plazo.
Una de las materias primas que encuentran para el largo plazo es el oro. Normalmente, un inversor de perfil conservador tenderá a buscar productos que conserven su potencial de revalorización a lo largo del tiempo, sin importar los avatares históricos, los cambios revolucionarios o las mudanzas de gobiernos y administraciones. Invertir en oro casi siempre es un seguro de vida, frente a los billetes o las letras, por ejemplo.
En ese sentido, el oro continúa siendo un producto tan único como hace 2.000 años. Porque las monedas nacionales están sometidas a los embates de las crisis cíclicas que asolan a las economías y a los mercados financieros internacionales, sin hablar de la especulación en periodos de tiempo determinados. El oro se salva habitualmente de estas fuertes oscilaciones, conservando todo su valor de refugio.
Al oro no le afectan, por lo común, las decisiones o los cambios políticos, y su cotización se mueve casi exclusivamente por la producción y por la demanda asociada a periodos críticos de la economía, de ahí que hayamos visto crecer su valor en los últimos años con mucha fuerza.
Sin embargo, los expertos consideran que puede ser una buena inversión si el largo plazo lo acotamos en el margen de 3-5 años. Para un plazo más largo, por ejemplo 20 años, los analistas consideran que el precio del oro tenderá a bajar, siempre que la economía mundial crezca y se estabilice.
Por otro lado, siempre hay que tener en cuenta que para invertir en oro es necesario saber que el oro físico, en barras o lingotes, debe acumularse en algún banco, y que ello conlleva un coste asociado que hay que asumir, aunque últimamente han salido productos asociados a la cotización del oro.