Cómo llegar al Machu Picchu

La antigua ciudadela Inca recibe alrededor de 100 mil personas al año. Este viaje soñado puede hacerse realidad al descubrir cómo llegar al Machu Picchu y vivir su encanto.

La magia de Machu Picchu ha llegado a todo el planeta. Muchas personas tienen este fantástico destino como uno de sus más preciados anhelos. No es para menos, solo estando allí se puede llegar a sentir lo especial de las ruinas y del entorno natural que aumenta su misterio y su belleza.

Entre la selva y la cordillera de los Andes

Situada a 2.400 metros sobre el nivel del mar, en la Provincia de Urubamba, departamento de Cusco, en Perú, está la Montaña Vieja (Machu Picchu en castellano) a cuyos pies corre vigoroso el río Urubamba. El parque entero comprende más de 35.000 hectáreas de extraordinaria biodiversidad, rodeando a esta inexplicable obra arquitectónica Inca.

 

Los caminos de acceso son múltiples, pero todos inician en Cusco, en la estación de San Pedro, desde donde sale el tren a Machu Picchu temprano a la mañana todos los días. Allí comienza la aventura, y la forma única en que se realizará el viaje, ya que se puede elegir entre tres clases de vagón de acuerdo a gustos y posibilidades.

En el camino, disfrutar cada momento

Ya en el tren se decide en qué kilómetro descender. Bajando en el kilómetro 88 se hace un recorrido de cuatro días a pie, por el llamado Camino del Inca. Esta forma intensa de llegar a Machu Picchu prepara física, espiritual y emocionalmente para el grandioso encuentro. Si se desciende en el kilómetro 104, se recorre el Camino Real, de dos días, entre exuberante vegetación y hermosas vistas, donde el descubrimiento del Machu Picchu se va haciendo gradualmente.

 

Descendiendo en el kilómetro 112 se llega al Pueblo de Aguas Calientes, muy cerquita ya de las ruinas de Machu Picchu, a las que se puede ir andando o en autobús. Si se quiere hacer algo exótico, también se puede llegar en helicóptero. Hay muchas posibilidades para poder crear una forma única de llegar a este destino, Patrimonio Cultural de la Humanidad, al que se debe valorar y proteger como un verdadero tesoro.