Cómo mantener los zapatos siempre blancos

Los zapatos blancos resultan especialmente finos y fáciles de combinar, pero es requisito indispensable lucirlos siempre impecables.

No hay nada que quede peor, al momento de vestirnos, que los zapatos blancos sucios. Podemos estar elegantes, pero, cuando nos ven a los pies todo el esfuerzo que hemos hecho para elegir la ropa adecuada, queda desperdiciado si los zapatos no tienen la limpieza y blancura necesaria. Es por ello que resulta elemental aprender cómo limpiarlos y, más importante aún, cómo mantenerlos en óptimas condiciones el mayor tiempo posible.

Blancos y radiantes
Limpiar los zapatos blancos no tiene por qué ser, necesariamente, una tarea imposible o tediosa. Si utilizamos un buen producto a tal fin, en pocos minutos tendremos nuestros zapatos como nuevos. Existen productos especializados para la limpieza de zapatos y los puedes conseguir en comercios que vendan artículos relacionados.

Sin embargo, si utilizamos el mismo producto limpiador que cuando aseamos el cuarto de baño, lograremos los mismos resultados. El mejor limpiador que podemos encontrar en casa es aquél cremoso que cuenta con micro partículas de limpieza y es un tanto corrosivo (ideal para inodoros). Lo que haremos entonces es colocar un poco de este producto en un paño húmedo y proceder a la limpieza de los zapatos.

Trucos para que estén blancos por mucho más tiempo
Una vez que ya limpiaste tus zapatos blancos y lograste que estén impecables nuevamente, sería ideal que puedas mantenerlos así el mayor tiempo posible. Pues bien, con otro producto que seguramente también tengas en casa puedes hacerlo, se trata del abrillantador muebles. Este limpiador funciona en tus muebles no sólo logrando que brillen sino también creando una capa impermeable que evita que el polvo se adhiera a los mismos. Es así que, si lo aplicas a tus zapatos blancos, obtendrás los mismos resultados. Entonces, al quedar la superficie de los zapatos impermeabilizada, ya no se ensuciarán tanto y podrás tenerlos siempre limpios con tan sólo pasarles eventualmente un paño húmedo.