Cómo negociar con el banco la mejor tasa de interés

Un buen historial crediticio, información adecuada y la posibilidad de contratar productos adicionales son herramientas útiles para obtener una tasa de interés preferente.

Si conseguir un crédito resulta de por sí complicado, obtener una buena tasa de interés puede parecer imposible. No obstante, si se siguen determinadas estrategias de negociación, los resultados serán más provechosos de los que se hubiesen concretado de no utilizarlas.

Recursos de negociación

Para conseguir una buena tasa de interés es necesario poseer dos herramientas sólidas que sustenten la negociación; de lo contrario la institución crediticia ni siquiera se molestará en plantear una posible rebaja. Es importante sentirse en una posición lo suficientemente fuerte como para requerir una modificación de las condiciones estándar.

 

La primer de ellas es poseer un buen historial crediticio y ser cliente desde hace varios años. En este caso al banco no le interesará perder al cliente y puede ofrecer buenas tasas; en efecto, la experiencia señala que una vez que un prestario posee un crédito con una institución, la tendencia será a llevarse a ella tanto las cuentas como los demás productos.

 

Adicionalmente, es fundamental informarse previamente, pedir cotizaciones a varias instituciones crediticias, preferiblemente por escrito, acerca de la tasa de interés que ofrecen. Solo de esta forma se puede saber si la tasa que está ofreciendo el banco al interesado está dentro de lo usual en el mercado y si es razonable solicitar una rebaja.

Vinculaciones

Uno de los mecanismos más utilizados actualmente por las instituciones de crédito para rebajar la tasa de interés normal es la llamada vinculación, que consiste en solicitar al cliente que contrate determinados productos adicionales y los mantenga durante el plazo de amortización del préstamo.

 

Dentro de estos se encuentra la domiciliación de la nómina y de los recibos de servicios públicos, como luz, agua, teléfono y gas; la contratación de seguros de vida y de protección de pagos, la contratación de tarjetas de crédito, y de planes de pensiones y de ahorros.

 

Es importante analizar cuántos puntos básicos de la tasa de interés rebaja cada producto y determinar si efectivamente compensa contratarlos y si se está en capacidad de mantenerlos. En el caso de los fondos de ahorro, por ejemplo, el prestatario se obliga a hacer aportes mensuales.