Cómo organizar las materias para estudiar dos filologías

Para estudiar dos filologías, lo que implica un doble esfuerzo, hay que aprobar el primer ciclo de una de ellas, y luego evitar que los horarios de ambas coincidan

Algunas personas con mucha energía y entusiasmo se ven atraídas por la posibilidad de estudiar paralelamente dos filologías. Aunque ello no es tan sencillo como pueda parecer, pues los curricula son diferentes, siguiendo algunos consejos básicos y de sentido común es factible tener éxito en tal empresa.

Cómo estudiar dos filologías

Aunque es probable que el sistema cambie en un futuro para adaptarse al llamado Plan Bolonia, la mayoría de las universidades españolas permiten estudiar dos filologías simultáneamente, cumpliendo ciertos requisitos. En primer lugar, es necesario haber terminado el primer ciclo de una de dichas licenciaturas para poder cursar simultáneamente dos.

 

No obstante, se permite que en ese caso el alumno se inscriba en el segundo ciclo de ambas, es decir, no tiene que cursar el primer ciclo de la segunda filología. Aunque sí debe cursar un par de materias, llamadas tradicionalmente “pasarelas”, que cubren aspectos fundamentales. Además de la inscripción, deberá solicitarse expresamente la simultaneidad.

Cómo organizar las materias

En primer lugar, se debe ser consciente de que estudiar dos filologías implica dedicar prácticamente el doble de esfuerzo, pues en el segundo ciclo ya no hay materias comunes. Aunque la estructura de las asignaturas es similar, están referidas a idiomas y culturas literarias diferentes, con sus particularidades.

 

Eso requiere, además, que los horarios no coincidan. Sólo sería aconsejable cursar dos filologías, por ejemplo, si las clases de una de ellas se dictan en la mañana y las de la otra por la tarde. De lo contrario, tendría que faltarse continuamente a unas u otras, con resultados no muy halagadores.

 

Una recomendación de sentido común es que para estudiar dos filologías, una de ellas sea la hispánica, con la cual se ha tenido mayor contacto no sólo en la vida diaria sino en los estudios de secundaria; a menos, claro está, que se trate de un estudiante que hable otra lengua como materna y haya vivido en el exterior el suficiente tiempo.