Cómo organizar un equipo de trabajo

El líder de un equipo de trabajo debe dirigir al grupo humano siguiendo unas líneas comunicativas, participativas y dirigidas a la consecución de metas alcanzables.

La ordenación del grupo humano para la consecución de unas metas prefijadas supone un desafío para el coordinador o emprendedor del proyecto por lo que describir una estrategia de actuación resultará indispensables para que un equipo de trabajo pueda ser considerado como tal y, a largo plazo, resulte productiva su existencia comparándolo con el empleo tradicional, más enfocado hacia los objetivos individuales.

Fases en la formación del equipo

Si se desea un equipo de trabajo estable, el líder del mismo debe estar preparado para que, en un primer momento, deba ser quién asiente los puntos básicos de la estrategia. La planificación de los objetivos así como las metas mínimas a conseguir a corto plazo deberán ser realistas y comentadas con el equipo de trabajo ya que, en muchos casos, la falta de comunicación, tanto en sentido vertical como horizontal, puede crear tiranteces.

 

 

A medida que el proyecto vaya adquiriendo forma, también aparecerán las primeras disputas ya que los miembros estarán más seguros del trabajo que realizan. La intervención y escucha activa serán primordiales para que no existan fragmentaciones. En este aspecto resulta vital que el guía sea un líder firme pero comunicativo.

 

Elección de los miembros

La modalidad del equipo de trabajo debe ser una decisión estudiada por parte del coordinador. Aunque el primer impulso sea elegir a los candidatos por cuestiones de afinidad, lo más recomendable será encontrar a los profesionales más aptos en las diferentes áreas que convergerán en un objetivo común ya que será indispensable que cada uno de los miembros sea consciente de la validez del resto.

 

 

Asimismo, resultará imprescindible crear lazos de pertenencia entre quienes conformen el equipo del trabajo para que las relaciones sean fluidas y se consigan las metas previstas. Sin embargo, surgirán problemas como suele ser común en un grupo de personas por lo que la previsión de los mismos y que el responsable esté atento para ofrecer a cada uno de sus componentes los incentivos, valoración y formación que necesitan, será fundamental.