Cómo organizar un seminario con metodologías participativas

Un conjunto de procedimientos teóricos adecuados que incluya bibliografía así como fomentar el diálogo y pensamiento crítico al aplicar lo aprendido, contribuyen a organizar un seminario exitoso.

Organizar un seminario con metodología participativa supone plantearse los objetivos a los que contribuirá la exposición y delimitar los contenidos. Teniendo en cuenta el número de participantes y el lugar físico para las clases, se pensarán las formas de trabajo, que básicamente incluyan exposición y encuadre teórico a cargo del profesor y lectura y análisis de textos por parte de los alumnos.

Construcción colectiva
Las reuniones tendrán como objeto investigar y aplicar conceptos a un campo de estudio, por lo que al organizar un seminario es importante establecer un cronograma con la duración total, días y horarios de clases. Conocer el lugar donde se realizará ayuda a elegir materiales (en especial los audiovisuales), y a comprobar que haya comodidad e iluminación adecuadas.

 

El hecho que se produzca participación fluida depende en gran parte de la cantidad de inscriptos. Los grupos pequeños posibilitan la tarea de involucrar a las personas en el proceso de aprendizaje y evaluar cada una en particular. Con un grupo numeroso hay que manejar con destreza conflictos que puedan surgir desde las opiniones, permitiendo intervenir con respeto hacia el otro.

 

Proponer la discusión de textos que se indiquen a fin de clarificar conceptos y ejercitar a los alumnos en la interpretación desde los discursos aportados, debe ser práctica continua. Si el seminario se extiende por varios meses, cabe realizar evaluaciones progresivas en base a la participación, mientras se guía una investigación individual o grupal a exponer en las últimas clases.

Observación y cambio
Sobre la base de concepciones historiográficas y críticas actualizadas, vamos a organizar un seminario que vincule la teoría con la realidad. En la primera reunión tenemos que dejar claros los objetivos que nos proponemos para, a partir de allí, abrir el debate hacia los participantes, siempre propendiendo al desarrollo de la creatividad y al diálogo provechoso e interactivo.

 

Nuestro rol será el de coordinar y ejecutar con autoridad, sin por ello estar por encima del aporte de otros saberes. Es conveniente organizar juegos en el que todos intervengan, así como rotar las ubicaciones establecidas que puede generar cambios en el comportamiento y ponerse en lugar del otro. Al final, retomar la exposición para analizar el trabajo y valorar el hecho de construir un conocimiento conjunto.

 

El plan de estudio es el soporte para organizar un seminario con metodología participativa. Una vez en acción, hay que considerar sobre la marcha el aporte individual y grupal así como la interrelación que se genere, porque en el transcurso de las reuniones podríamos tener que hacer cambios si comprobamos que los participantes permanecen pasivos y se limitan a escuchar.