Cómo organizar un viaje temático: consejos e ideas

En los últimos tiempos comienza a estar en auge una oferta turística mucho más entretenida y personalizada basada en conocer la ciudad elegida a través de un viaje temático que puede girar entorno a la gastronomía, el cine o la literatura.

Descubrir nuevos lugares y culturas siempre supone una experiencia refrescante, pero enfocar el viaje desde una determinada temática lo convierte en toda una aventura. Se trata de, una vez elegido el destino, optar por un tema central que defina el viaje, y que encamine las actividades y los lugares para visitar. De este modo, un viaje temático persigue personalizar la ciudad, permitiendo disfrutarla mucho más.

Elegir el viaje temático

El destino elegido va a condicionar mucho las distintas posibilidades de viajes temáticos, pues no todas las ciudades admiten la misma variedad de temas. Durante la programación del itinerario, cuando se está decidiendo dónde ir, qué ver y qué hacer durante las vacaciones, es el momento recomendable para plantear este tipo de aventuras temáticas. Resulta mucho más fácil ajustar todo el viaje a un tema en concreto que buscar una temática cuando ya se han decidido todos los detalles de las vacaciones.

 

En cualquier caso, no se trata de un turismo convencional, sino un turismo planteado bajo una perspectiva elegida de antemano, fija, y toda la organización se centra en ella. Esta temática va a depender mucho de los gustos personales de cada uno. Así, se podría plantear una ruta gastronómica para los más golosos, un turismo histórico o pictórico para los amantes de la cultura o un turismo de aventura para los amantes de la naturaleza, siempre que la ciudad cuente con los recursos necesarios.

Viajes temáticos más específicos

Más entretenido aún que programar un viaje temático de forma general, es organizar las vacaciones desde un punto de vista mucho más específico. Es muy interesante plantear un viaje temático, sobre todo para los grandes cinéfilos, centrándose en una determinada película rodada en el lugar, conociendo los escenarios más entrañables del film. Otra idea llamativa es planear la estancia buscando en la realidad los pasajes favoritos de grandes libros, o conociendo el entorno en el que el autor creció o se inspiró para escribir la obra.