Cómo podar las plantas de tomates

Tener tomateras en casa nos proporcionará nuestros propios tomates, pero para hacerlo correctamente hay que tener claro como hay que podar tomates, puesto que el saberlo o no marcará si obtendremos una numerosa y magnífica cosecha de tomates, o, por el contrario, unos pocos tomates de calidad baja.

Aunque en apariencia cultivar tomates es sencillo, si se desea obtener una buena y fabulosa cosecha se precisa podar tomates de forma adecuada. La diferencia entre podar tomates bien y podarlos mal (o no podarlos) será que en el primer caso obtenemos tomates grandes, gordos y en cantidad abundante, mientras que en el segundo caso obtendremos unos pocos tomates pequeñitos nada más.

Podando el tronco
Sobre el tronco de la tomatera tienden a nacer pequeñas ramitas y hojitas, que no generarán tomates, pero le restarán recursos y energía a la planta, lo cual derivará en una cosecha menor y de menor calidad. Para evitar ésto se eliminan estos brotes. Hay que eliminarlos mediante un corte limpio con una navaja o cuchillito bien afilado, pues si el corte no se hace de forma limpia, dejamos a la planta débil frente a ataques de hongos o frente a infecciones bacterianas.

Las ramas principales
Distinguirá las ramas principales muy fácilmente, debido a su gran grosor y dureza. Aunque la planta generará varias, es conveniente dejar desarrollarse sólo a dos, pues así la planta florecerá mas abundantemente y las florecillas no serán tapadas por un exceso de follaje alrededor.

Además, esto tambien origina que los tomates nazcan juntos, en dos ramas llenas de ellos, lo cual hará que su cuidado y recolección sean tareas muy sencillas de realizar. También nos permitirá facilmente proteger las tomateras mediante una fina red antiinsectos, para evitar que nuestros tomates sean picoteados por los insectos, o por los pájaros.

Cuando podar tomates
Es adecuado podar tomates cuando la planta tenga una altura de aproximadamente medio metro, pero antes de que salgan las flores. Es importante podar las hojas que veamos secas, teniendo cuidado al hacerlo de no dañar ninguna zona verde, ni de echar a perder ninguna flor, ni ningún tomate.