Cómo potenciar el estrés positivo

El estrés positivo es una reacción definida por la inteligencia emocional, y es el encargado de crear la estimulación necesaria para lograr la efectividad en la consecución de metas.

Los crecientes estudios acerca de la inteligencia emocional así como de la gestión de los recursos sensitivos y emocionales para el buen desarrollo de las capacidades y aptitudes personales, ha avanzado en su acepción acerca del estrés positivo y negativo, acotando ambos y dando las claves acerca de cómo potenciar este segundo e inhibir la aparición de síntomas de ansiedad y desesperanza.

El poder del estrés para conseguir objetivos

Se denomina así al estrés positivo por ser el encargado de poner al organismo y a la mente alerta cuando surge una demanda que ha de ser atendida en un intervalo de tiempo que puede ser a corto, medio o largo plazo. A diferencia de la ansiedad, el estrés positivo sí que tiene un estímulo real que exige que el sujeto ponga la atención en un hecho o actuación concreto.

 

Sus rasgos fundamentales y, por otro lado, diferenciadores de los procesos de ansiedad y otros más negativos es que, ante el desafío, se experimenta euforia y deseo de satisfacer la demanda. Del mismo modo, se tiene una visión lúcida del planteamiento del problema y se mantiene todo dentro de un plano racional y controlado que promueve conductas sociales, nada irritables y enfocadas hacia la cooperación.

No vuelva usted mañana

Esta versión libre de uno de los textos de Larra, da a entender fácilmente por qué en muchos casos se ha llegado a sentir ese estrés negativo que tanto mal le hace al cuerpo humano. Posponer las obligaciones o dejar pasar las oportunidades es lo que impide que los problemas sean vistos objetivamente. Por ello, es imprescindible concluir cada deber inmediatamente.

 

El estrés positivo, asimismo, aparece, en muchos casos, mientras se realizan tareas atrasadas. Cualquiera ha experimentado, alguna vez, la felicidad súbita que se siente al pasar una mañana realizando todas aquellas gestiones pospuestas durante semanas y diciéndose a sí mismo que lo haría más a menudo. No se debe pensar más, se debe evitar la pereza y hacerlo.