Cómo prevenir ataques de asma en los niños

La mejor forma de tratar los ataques de asma es a través de la prevención, para lo cual se necesitará cumplir el tratamiento que establezca el pediatra, teniendo un riguroso control de los síntomas que presente el niño.

Los ataques de asma se caracterizan por dificultar la respiración, afectando al sistema respiratorio a través de inflamaciones que obstruyen las vías respiratorias. En los niños que padecen asma, es común escuchar un pequeño silbido al respirar, también les dificulta respirar profundamente, acompañada de abundante tos. Por eso se requiere de un control en el manejo del asma del niño para evitar en lo posible ataques futuros.

Acudir al pediatra

En el momento que los ataques de asma comiencen en el niño, se debe acudir inmediatamente al pediatra para recibir el tratamiento oportuno y saber las posibles causas que provocan el asma. Cuando ocurran estos ataques, se recomienda mantener la tranquilidad para identificar los síntomas que presenta el niño y cuánto duran. Esta información servirá de mucho para que el pediatra dé un diagnóstico más exacto.

 

El tratamiento que establezca el pediatra, estará en base a medicamentos que deberá ingerir el niño en horas establecidas. El beneficio principal del tratamiento es la prevención de futuros ataques de asma, así como tratar los desencadenantes de esta enfermedad, que son las infecciones que afectan a las vías respiratorias y las alergias.

Lo que debe evitar

Para prevenir los ataques de asma, evite fumar cerca del niño, ni permita que lo hagan las personas que se encuentran cerca de él. También es recomendable evitar las mascotas, pues son los causantes más comunes de alergias en los niños, si está a su alcance; compre ropa antialérgica pues será una forma efectiva de prevenir las alergias.

 

Para que el niño tenga un sistema inmunológico más fuerte, debe recibir leche materna durante los doce meses, tras haber nacido. Si desea que el niño practique algún deporte, evite que quede exhausto, pues causa que se acelere la respiración y tienda a respirar por la boca, lo cual al no respirar por la nariz el aire no se calentará. Este cambio del aire contraerá los músculos que se ubican alrededor de los pulmones, pudiendo causar ataques de asma.

 

No se debe descuidar el aseo del hogar, si bien hasta en la casa más limpia existen ácaros de polvo, evitar estas criaturas microscópicas en lo posible, ayudará a prevenir los ataques de asma, pues estos ácaros son unos de los desencadenantes del asma en los niños.