Cómo prevenir la obesidad en nuestro hijo

La obesidad infantil es un grave problema que empeora día a día, sin embargo, un cambio en los hábitos de vida y de alimentación son la clave para mejorar.

La obesidad infantil es un problema que día a día está más presente en el mundo. Según registros de la OMS, un alto porcentaje de menores, especialmente en países desarrollados, padece esta enfermedad. Lo malo de la misma no radica simplemente en la estética, sino en las complicaciones que acarrea para el organismo.

El sedentarismo

Uno de los factores principales de la obesidad es el sedentarismo. La vida de las ciudades ha llevado a los menores a encerrarse en sus hogares. La plaza o el parque quedaron desplazados por la computadora y la televisión. Este nuevo estilo de vida sin gasto energético ha causado estragos en cuanto al peso ideal.

 

Por ello, se sugiere a los padres de menores incentivarlos a realizar ejercicios físicos. Los mismos deben ser planteados desde una mirada de juego. Por ejemplo, la frase "ir a caminar", puede ser reemplazada por "hacer una carrera". El desafío planteado y el interés por vencer al padre será fundamental en el impulso del niño.

 

Lo mismo ocurre con otras actividades al aire libre, como caminatas o salidas en bicicleta. Siempre se debe incentivar al menor a salir de la casa y realizar algún tipo de ejercicio. Cuanto más entretenimiento suponga, mejor.

La alimentación

Como es conocido, otro factor de gran incidencia en la obesidad infantil es la mala alimentación. Las comidas rápidas, también llamadas comidas chatarras, son actualmente un menú cotidiano. Las mismas, son colaciones ricas en grasas, azúcares y carbohidratos. Se sugiere evitar el contacto de los niños con las mismas, así como con las gaseosas comunes.

 

Los padres pueden generar un cambio de hábitos o, lo que es mejor aún, educar al niño desde pequeño para que coma diferente. Si el menor es alimentado desde edades tempranas con verduras, frutas y una dieta magra, seguramente esta será su opción de menú en adelante. Por ello, se sugiere acostumbrar el paladar del menor al tiempo que este va creciendo.