Cómo prevenir la osteoporosis

La osteoporosis es sufrida cada año por miles de personas por lo que una prevención basada en la alimentación sana y el estilo de vida activo será muy recomendable.

La osteoporosis es una reducción anormal de la densidad ósea, común en mujeres postmenopáusicas, personas con enfermedades de tipo nervioso como la anorexia y la bulimia o con especial dificultad de asimilación del calcio. Es precisamente esta carencia de calcio, junto con otros minerales esenciales los que originan la enfermedad, cuyas consecuencias consecuencias varían de un caso a otro, pudiendo oscilar entre simples fracturas hasta una ceguera total.

Síntomas y factores de riesgo

Existen numerosos casos en los que hay precedentes familiares que han padecido osteoporosis. Por tanto, no se debe desdeñar el factor genético y en caso de estar en este grupo, se debe tomar un interés vital. Asimismo, una vida sedentaria, el consumo de tabaco o sustancias como el alcohol y un nivel excesivamente bajo de testosterona en los hombres son factores que pueden propiciar la aparición de esta enfermedad.

 

 

Del mismo modo, se dan una serie de síntomas preocupantes que, en caso de presentarse, deberán ponerse en común con el médico de cabecero. Estos son fracturas en la cadera o en la columna, pérdida parcial de la visión, anemia que se podrá evidenciar por la tonalidad grisácea o amarillenta que toma la piel así como irritabilidad unida a debilidad generalizada.

 

Prevención y tratamiento

El primer paso para mantener una salud de hierro y no tener problemas de osteoporosis es una vida activa, en la que se realicen deporte aeróbicos, alimentación sana, variada y rica en micronutrientes como lo son los minerales, vitaminas y aminoácidos así como evitar el consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco y suprimir el café de la sobremesa.

 

 

Sin embargo, una vez que se padece osteoporosis se debe atender tanto a la alimentación y estilo de vida saludables como al tratamiento medicamentoso que recetará el médico y en el que se incluirán, generalmente, fármacos antirresortivos así como los osteoformadores que cumplen una función principal en la formación y desarrollo de la masa ósea y que colaboran en la reducción de posibles fracturas en los casos de huesos porosos.