Cómo reparar un disco duro cuando se estropea

En la mayoría de las ocasiones, los problemas con el disco duro se pueden arreglar y aunque la computadora no lo reconozca es posible recuperar los datos.

A la hora de reparar un disco duro la mejor solución sería acudir a una empresa especializada que cuenta con instrumentos e instalaciones específicamente preparadas para realizar este tipo de trabajos. Pero esta opción es bastante cara y solo es recomendable cuando tenemos que recuperar una valiosa información que se encuentra en su interior.

Cómo saber dónde está la avería

Lo primero que tenemos que hacer para poder reparar el disco duro es determinar si tiene un problema eléctrico o mecánico. El disco tiene dos partes diferenciadas: un módulo electrónico que contiene el circuito de control y un módulo eléctrico que está dentro de una carcasa metálica, donde se encuentra la parte magnética y los cabezales de escritura y lectura.

 

Para verificar dónde está el fallo procedemos de la siguiente manera: si al encender el ordenador, el disco gira, sin hacer ningún ruido extraño, pero la computadora no lo reconoce, entonces hay un problema eléctrico. Si el disco duro no gira o hace un ruido extraño, la falla está en la parte mecánica.

Qué podemos hacer para arreglarlo

Si el problema radica en la parte electrónica, para solucionarlo tenemos que usar un segundo disco igual al que tenemos y sustituir la parte electrónica del que está averiado por el de este nuevo. Si no fuera posible, solo nos queda contratar a una empresa que nos pueda hacer este trabajo.

 

Para resolver un fallo mecánico tendríamos varias posibilidades. Por un lado podemos “congelar” el disco duro. Para ello metemos el disco en una bolsa de plástico y lo ponemos en el congelador durante 5 o 6 horas. Después de este tiempo lo sacamos y sin quitarle la bolsa lo conectamos al ordenador. Si funciona, de inmediato copiamos todos los datos en otro disco duro.

Otras opciones que tenemos es cambiar la posición del disco de manera que si antes estaba en posición horizontal ahora lo colocamos en vertical. También, aunque puede parecer raro, podemos golpear el disco con la mano. De esta manera si los cabezales se han quedado pegados al plato, pueden volver a su posición original.