Cómo saber si tu prometido te ha regalado un diamante verdadero

Las pruebas de calor en una joyería y una serie de trucos que puede realizar en casa le permitirá saber si lo que luce en su alianza es un diamante verdadero.

La costumbre de regalar como anillo de compromiso un solitario diamante es muy antigua. Esta es una de las tradiciones que no han logrado quebrar ni el paso del tiempo ni el avance tecnológico. Quien recibe el preciado objeto debe saber qué diferencias existen entre un diamante verdadero y una falsa imitación para discernir si posee en su poder una obra de arte natural.

Diamante verdadero
Un joyero puede determinar si un diamante es verdadero realizando una prueba de calor sobre la piedra con un instrumento profesional. Si se produce la conducción del calor es un diamante verdadero, ya que esta es una característica particular de la piedra en cuestión.

 

También puede someterlo a los rayos ultravioletas bajo los cuales debe verse fluorescente. Claro que en caso de no poder acudir a un profesional puede realizarse una prueba casera utilizando una lupa que tenga más de diez aumentos. Al observar en detalle las esquinas del diamante verdadero los ángulos deben ser estrictamente definidos.

 

Otro experimento hogareño que funciona consiste tomar una hoja en blanco y dibujar un punto de color oscuro. Depositar el anillo intentando ver el punto a través de la piedra. Si se ve solo un punto el diamante es verdadero. Si la joya es introducida en un contenedor transparente con agua posee la cualidad de brillar a pesar del líquido. El precio del diamante verdadero es tan elevado porque ha tardado millones de años en fabricarse naturalmente.

Diamante falsificado
Un falso diamante puede verse en la mano de una dama como un diamante verdadero. Al tratarse de una piedra que no es conductora del calor no pasaría el examen térmico realizado en una joyería de confianza. Someterlo a la exposición de rayos ultravioletas mostraría una tonalidad lila. Además, mirándolo detalladamente con una lupa de gran potencia se notarían los ángulos pulidos.

 

Por otra parte, si se intenta ver a través de esta piedra un punto dibujado previamente en un papel se distorsionaría la imagen real mostrando varios puntos poco nítidos. Introducirlo en un recipiente transparente con agua provocaría que sea casi imposible de localizar. Usualmente, la piedra utilizada para fingir ser un diamante verdadero es un circón. Esta tiene un costo muy bajo en el mercado y puede obtenerse de un entorno mineral natural o elaborarse artificialmente.