Cómo sobrevivir a los baños compartidos de las residencias

Plantear unas reglas de uso y limpieza desde el primer momento, junto con una buena dosis de tolerancia hacia las necesidades de los demás, son las claves para sobrevivir a los baños compartidos.

Para sobrevivir a los baños compartidos en sitios como las residencias, hay que organizar y coordinar los tiempos de uso, además de mantener el orden y respeto por el espacio de la otra persona. Para evitarse problemas, incomodidades y discordias lo mejor es establecer normas de uso que beneficien a todos y que lleven a acuerdos precisos que desarrollen una muy buena y sana convivencia.

Consejos prácticos

  • En primer lugar es importante que al decidir trasladarse a una residencia se estudie con anterioridad el sitio y se busquen referencias de personas que hayan vivido en ese espacio, esto con el fin de informarse más acerca del tipo de gente que lo habita con regularidad. Para poder sobrevivir a los baños compartidos de estos lugares hay que respetar las reglas de convivencia que seguramente incluyen este punto.
  • Dependiendo del número de personas con las que tenga que utilizar este servicio, se debe tener en cuenta cuales son los horarios en los cuales hay un mayor uso del baño, por ejemplo, si coincide que en una hora determinada es cuando la gran mayoría de personas ocupa este espacio, pues lo más recomendado es utilizarlo una hora antes para no tener presiones, ni llegar tarde a ninguna cita.

Tips importantes

  • No hay nada más molesto que el hecho de perder algunos de los elementos de uso personal, que generalmente se tienen en el baño, para evitar esta clase de choques lo mejor es que una vez que se termine de usar este espacio, también se guarden cosas como el champú, jabón, acondicionador, cepillo de dientes, toalla y crema dental en un lugar seguro, además nunca hay que dejar prendas de tipo interior a la vista.
  • Uno de los aspectos esenciales en estos lugares es la limpieza, así que se debe tratar de mantener siempre en buen estado el lugar que se utilice, independientemente que el otro no lo haga. La mejor forma de sobrevivir a los baños compartidos de una residencia es tener siempre una buena aptitud, sin caprichos, ni quejas o criticas y pensar en éste como un lugar transitorio y no permanente.
  • Además, hay que ser consciente de que no se puede pretender cambiar a los demás, sino que hay que conservar de manera personal un orden y respeto, una de las premisas psicológicas que más sirve en estos casos es como se trate a los demás así se será tratado. Finalmente no es tan difícil sobrevivir a los baños compartidos, solo es cuestión de tolerancia, respeto y cumplimiento de las normas.