Cómo superar el síndrome postvacacional

Las vacaciones son la época más esperada del año, pero todo llega a su fin y la rutina de siempre vuelve con los síntomas del síndrome postvacacional que hacen la vuelta al trabajo más difícil aún.

Conforme se va acercando el día de incorporarse al trabajo y abandonar la vida plácida y de ocio de las vacaciones, las emociones negativas, la tristeza, la irritabilidad, la indiferencia e incluso síntomas físicos como dolor de cabeza o falta de apetito, indican que se sufre el llamado síndrome postvacacional.

Cambiar hábitos y mentalidad

Para evitar o paliar los efectos del síndrome postvacacional se debe cambiar la actitud frente al periodo de ocio y también hay que enfrentarse el trabajo de forma más positiva. Evidentemente, a todo el mundo le gusta estar de vacaciones y a pocos les agrada tener horarios de trabajo, pero esto debe cambiar para mejorar la calidad de vida.

 

Se deben eludir los cambios bruscos, como, por ejemplo, llegar de un viaje largo y al día siguiente incorporarse al trabajo. Mejor será volver unos días antes para poder adaptarse poco a poco a la rutina diaria. En todo caso, la mentalidad debe de ser siempre positiva, pues la mayoría de las veces eso tan horrible que tenemos en la mente nunca sucede.

Cómo prevenir y superar

Juntar todo el periodo vacacional es un error, ya que acumular tantos días en una sola época del año condena a trabajar sin esperanza de descanso durante los once meses restantes. Mejor será repartir inteligentemente los días de vacaciones por todo el año, teniendo así pequeñas metas para poder descansar del trabajo en diferentes momentos.

 

Observar las actividades que se realizan en vacaciones, como ir a la playa, pasear por el campo, hacer deporte, e intentar trasladarlas a la época de trabajo. En invierno, ir a una piscina climatizada, inscribirse en un gimnasio, hacer senderismo los fines de semana, ver a los amigos después del horario laboral y cenar con ellos evitaran el síndrome postvacacional.

 

Tomar los fines de semana, las días festivos y las pequeñas vacaciones repartidas por todo el año como pequeñas metas para descansar y, por otro lado, hacer del trabajo algo más agradable y llevadero.