Cómo superar la muerte de un ser querido

Si bien no existe un manual sobre cómo afrontar la muerte de un ser querido, el paso del tiempo y el recuerdo de la persona son parte de la terapia universal.

La muerte de un ser querido es un momento muy duro, pero forma parte del curso de la naturaleza, la cual debe afrontarse como una parte más de la vida, en lugar de como una tragedia. Es difícil afrontar que se marchan aquellos a los que amamos, pero lo más importante en esos momentos es tratar de quedarse con todo lo positivo que esa persona nos aportó durante todos los años que estuvo a nuestro lado.

Qué ocurre cuando muere un ser querido

En primer lugar, hay que saber que cuando fallece un ser querido sus familiares más cercanos deben tomar una serie de decisiones sobre cómo transcurrirán los siguientes días. Este tipo de decisiones y trámites ordinarios pasan por firmar los documentos legales de fallecimiento, contratar los servicios funerarios: cementerio, traslado del fallecido al tanatorio, velatorio y elegir entre realizar una misa, el entierro o la incineración.

 

Una vez afrontada la parte más burocrática del fallecimiento de un ser querido, queda tratar con la familia y los amigos de la persona fallecida. Es importante dejarlos vivir sus sentimientos libremente y sin presiones, ya que cada persona vive este tipo de situaciones de una forma totalmente distinta: algunos llorarán mucho y otros no reaccionarán. En cualquiera de los casos, la única manera de encontrar consuelo es permanecer todos juntos y apoyarse mutuamente.

 

Maneras de afrontar la muerte de un ser querido

En España, la costumbre de afrontar la muerte de un ser querido es mediante la negación, el luto y el olvido. En lugar de hablar del tema, se obvia y se trata de volver a la rutina lo antes posible. Una vez pasada la misa, cada familiar se marcha a su casa tomando el tema como algo trivial de lo que no se debe hablar, y se deja pasar el tiempo hasta que todo vuelve su marcha habitual.

 

Sin embargo, hay otras maneras de pasar por esta situación de una forma más reconfortante. En países como Estados Unidos se tiene por costumbre realizar una fiesta en honor a la persona fallecida que consiste en reunir a todos sus familiares, amigos y conocidos y enseñar recuerdos suyos como fotografías u objetos personales. Mientras tanto, cada asistente cuenta anécdotas que vivió con el fallecido, creando así un clima de alegría y buenos recuerdos que harán que conservemos lo mejor de nuestro ser querido.