Cómo superar la presión de grupo y tomar propias decisiones

La presión de grupo puede condicionar las conductas de forma que sean cohibidas nuestras decisiones por las opiniones o reacciones de los demás.

Todo acto social está condicionado, en mayor o menor medida, por la influencia que el grupo ejerce sobre sus miembros. Debe comprenderse este hecho humano antes de asumir completamente las consecuencias de nuestras acciones para con el grupo si se desean tomar decisiones por uno mismo, sin coacciones.

La importancia del primer paso

  • Dejando de lado la jerarquía profesional, en cualquier toma de decisiones cada miembro del grupo actuará de una forma distinta según sus actitudes e ideas, que necesariamente no tienen por qué coincidir con la propia.
  • Se puede consentir una decisión ajena en la que se esté de acuerdo, pero si la decisión propia era más válida a pesar de ser contraria al asentimiento mayoritario y no se ha tenido la suficiente determinación como para exponerla y defenderla, entonces se habrá cedido a la presión de grupo.

Estar seguro de que lo que queremos es mejor

  • Conocer las consecuencias de una decisión es imprescindible para defender adecuadamente la toma de una elección frente a la presión de grupo; en cambio, desconocer dichas consecuencias debilitará nuestra convicción frente al asentimiento mayoritario, con lo que se cederá más fácilmente a la presión de grupo.
  • No hay precipitarse en el juicio ni el razonamiento si no se está seguro de lo que se habla o piensa. Probablemente, en esta situación vale más sumarse al argumento que parezca más razonable siempre que se conceda -y se deje claro- que no es por obligación ni miedo.

La actitud es la asertividad

  • Si se piensa lo que se dice y, al revés, se dice lo que se piensa, puede aprenderse la asertividad, actitud del todo imprescindible para la toma de decisiones frente a la presión de grupo y en las relaciones sociales satisfactorias. Además, ser asertivo implica hacerse completamente responsable de las decisiones que se tomen sin escurrir el bulto ni sentir la necesidad de justificarse por una decisión que fue tomada, en su momento, correctamente.
  • Es importante recordar que la seguridad del asertivo se basa en que sentir y pensar lo que se hace o dice, sin por ello ser grosero ni agresivo, y que se está dispuesto a cambiar de opinión siempre y cuando el argumento contrario esté bien explicado. La asertividad permite, además, dejar clara la postura personal frente a la del grupo sin tener que adoptar la de éste, es decir, expresando la no conformidad pero acatándo la decisión, lo cual hace más fuerte la presencia del asertivo en el grupo.