Cómo tomar las decisiones laborales correctas

Durante la vida profesional hay momentos en los cuales tenemos que tomar decisiones laborales que no resultan sencillas y es necesario analizar con detenimiento.

En muchas ocasiones se establece la duda en medio de nuestro camino laboral. Por falta de información, porque las alternativas parecen igual de buenas (o malas) o porque se trata de un cambio inesperado que no nos deja pensar con claridad. Cualquiera que sea el motivo, hay factores a tomar en cuenta para acertar en las decisiones laborales.

Evaluación de las alternativas

  • Lo primero, es contemplar cuidadosamente todas las posibilidades. Quizás la presión sea mucha (por parte de la familia, de una autoridad o de las necesidades financieras o de salud) pero es preciso hacer un alto y tomarse el tiempo necesario para meditar qué quiere o a dónde va.
  • A veces, las personas se cierran a un par de opciones por ser las más conocidas o convencionales, sin contemplar otras decisiones laborales que podrían ser de utilidad.
  • También resulta útil el comentar las alternativas con un grupo de amigos, empleando la conocida técnica de la lluvia de ideas, para obtener una visión más amplia. Si la naturaleza de nuestra decisión requiere de un conocimiento específico (financiero, de seguros, de procedimientos legales) es mejor solicitar la ayuda de un experto.

Planteamiento de los posibles escenarios

  • La toma de decisiones laborales nunca escapará de tener consecuencias, buenas o malas. Y para estar preparados ante un mal escenario simplemente hay que considerar todo lo que es factible de suceder: crisis financiera, de salud, desastre natural o un cambio en la dirección de la compañía; con base a esto, es conveniente tener un plan para actuar en consecuencia.
  • Normalmente se destina una cantidad para imprevistos que brinde cierta estabilidad para afrontar el mal momento mientras se hacen los cambios necesarios.

Evitar el miedo

  • Si ya revisó la situación actual, se tiene conciencia de los riesgos y existe un plan de acción en caso de problemas, entonces lo único que resta es tomar la decisión. Entre todas las decisiones laborales la peor sería quedarse estancado por el temor.