Cómo trabajar el concepto de solidaridad con los hijos

La solidaridad se aprende en la experiencia que da cada gesto cotidiano, por lo que la mejor forma de enseñársela a los hijos es practicando la comprensión y el altruismo en en el propio hogar.

El hogar es el mejor lugar para trabajar la solidaridad con los hijos, del ejemplo de los adultos dependerá la sensibilidad que ellos tengan para sus semejantes. No se trata de implementar una metodología en particular o adherir a una causa que nos muestre haciendo el bien por un rato, sino en demostrar la ayuda desinteresada en el trato que tenemos con otras personas que nos circundan y en las acciones cotidianas.

En el entorno privado

  • La relación que tengamos en casa los miembros de la familia es el primer ejemplo para enseñar solidaridad. Sentirse unidos y colaboradores en las tareas del hogar, respetarse en el trato entre los padres y hacia los niños y viceversa, hablar los problemas que surjan y escuchar al otro con atención, son muestras de convivencia que estrechan lazos en el núcleo familiar.
  • Ofrecerles a los niños que vean películas, lean libros o hagan actividades recreativas donde se pone de manifiesto la tolerancia, sin hacer diferencias por condiciones económicas, procedencia étnica o religiosa, ideas políticas o lo que fuere.
  • Todos somos diferentes, la igualdad es ante la ley. En el hogar todos son diferentes, la madre, el padre e incluso si hay hermanos también son distintos, cada miembro interactúa con el otro y se enriquecen en la diversidad. Aceptar a los demás implica el propio trabajo de aceptación y forma valores humanos en bien de los miembros de la familia. Por ejemplo, si se tienen empleados como niñeras, asistentas u otro personal de servicio, hay que darles trato justo y respetuoso. 

Fuera del hogar

  • Podemos promover o integrar acciones de solidaridad en distintas asociaciones comunitarias, empezando por la escuela a la que asisten nuestros hijos. En la medida que los hagamos partícipes de nuestra entrega desinteresada y constante, les generaremos conciencia de necesidades que padecen otros y qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida.
  • La cultura ofrece muestras interesantes de solidaridad. Suelen llevarse a cabo festivales artísticos para recaudar fondos para ayudar a alguna institución y los artistas regalan su talento. Asistir a este tipo de eventos y en lo posible ofrecerse como voluntario e integrar a nuestros hijos al proyecto, será una oportunidad para que valoren el esfuerzo conjunto.
  • Tenemos que pensar que si nuestros hijos incorporan la solidaridad a su persona nunca más van a estar solos. Así les toquen adversidades en la vida, sabrán rodearse de otros para resolver los problemas en forma mancomunada, en provecho individual y comunitario. Vivir una sociedad más saludable requiere empezar por construir el propio espacio de convivencia.