Cómo trabajar la relación del docente con los alumnos

La relación del docente con los alumnos implica reciprocidad y colaboración mutuas, aunque quien está al frente del curso tiene un papel fundamental como formador de conciencias.

La educación es la ayuda que se le presta a una persona para que se conozca integralmente y construya su propio desarrollo, por lo que es decisivo trabajar la relación del docente con los alumnos para alcanzar los resultados esperados. A su vez, ese vínculo se inscribe en otro de mayores dimensiones, la comunidad donde se asienta y actúa la escuela.

Reflejo social

Para alcanzar objetivos del programa educativo, hay que empezar por transparentar la relación del docente con alumnos. En el aula conviven chicos de distintas procedencias sociales, étnicas, religiosas, y el maestro debe escuchar a todos por igual, ser tolerante y demostrar una idéntica actitud hacia todo el alumnado.

 

Todos deben participar de la vida en común y expresar opiniones, escucharse entre interlocutores y respetar mensajes ajenos. El maestro ocupa su lugar de autoridad, por lo que debe abrirse al diálogo y valorar las propuestas con atención, sin desmerecer opiniones.

 

Si a pesar del intento de crear clima favorable para el aprendizaje se detectan problemas con un alumno o grupo que perturbe al resto, el maestro debe dedicarse a solucionar el conflicto sin demoras. Si escapa a su posibilidad, reunirse con directivos y gabinete psicológico para determinar acciones a seguir.

Con el ejemplo

La escuela debería ser el medio óptimo para que la relación del docente con los alumnos se convierta en ejemplo a seguir. El maestro debe empezar por mostrar con sus acciones lo que predica con la palabra, no es conveniente que denote actitudes incongruentes con lo que intenta transmitir.

 

Resulta productivo que a lo largo del año se preparen gestos solidarios para fortalecer vínculos entre alumnos de distintos cursos y de todos con la comunidad. Pueden participar en campañas destinadas al cuidado de la naturaleza o jornadas de lecturas.

 

Las disciplinas deportivas ayudan a la motivación que ayuda a enaltecer la relación del docente con los alumnos. También a través de actividades lúdicas, relacionadas con la música o el arte, los chicos se integran y acrecientan lazos afectivos entre ellos y con sus superiores.