Cómo trabajar los problemas del asma a través del ejercicio físico

La actividad deportiva mejora los problemas del asma en todos aquellos que lo padecen habitualmente siempre y cuando se elija cuál es el deporte idóneo para cada persona.

Al contrario de lo que dictan determinadas creencias, la mayor parte de tratamientos de los especialistas para los problemas de asma incluyen la imperativa necesidad de realizar alguna actividad deportiva habitual con el fin de poder ejercitar el sistema respiratorio. Padecer una enfermedad asmática, por tanto, no debe ser la excusa para llevar una vida sedentaria.

Los deportes más y menos recomendables

Entre ellos, se prescribe practicar natación para todos aquellos que padezcan problemas de asma debido a que el agua disminuye la resistencia y descomprime los músculos. Asimismo, otros deportes como el béisbol o el atletismo suponen un entrenamiento que no es demasiado agresivo en cuanto a gasto energético.

 

Aquellas disciplinas en las que se requiere más esfuerzo tales como el aerobic son menos aconsejables para este tipo de dolencias. Sin embargo, se han dado casos de muchos profesionales y aficionados a este tipo de ejercicios que admiten haber mejorado su capacidad respiratoria gracias a este deporte.

 

Sin embargo, las disciplinas que no son adecuadas para las personas con problemas de asma incluirían aquellas que se practican en temperaturas muy bajas tales como el hockey sobre hielo así como el buceo y prácticas similares ya que el aire que se respira a esas profundidades está frío y esto es muy negativo para curar el asma.

Acudir al médico y seguir el tratamiento

La enorme diversidad entre los que padecen problemas de asma, crea el imperativo de acudir al médico para informarse acerca de qué actividades son las más adecuadas según el grado de la afección. Por ello, lo más aconsejable será solicitar la opinión de un profesional antes de empezar con el entrenamiento.

 

Otra recomendación práctica es la de llevar la medicación correspondiente durante el esfuerzo de la actividad deportiva y, en casos muy acusados, añadir al tratamiento una toma adicional antes de empezar las sesiones. Conocer las limitaciones e intentar prevenir posibles consecuencias resulta vital para no sufrir ataques de asma súbitos.

Consejos prácticos para asmáticos deportistas

Antes y después de realizar deporte se debe tomar algún tipo de bebida isotónica que mejore los niveles de glucosa. Sin embargo, está totalmente prohibida la ingesta desmesurada de alimentos en los momentos previos al inicio de la actividad siendo necesario abandonar el ejercicio en el caso de que aparezcan síntomas de asfixia por esta razón.

 

Asimismo, con respecto a problemas de asma se debe tener en cuenta que hay que realizar un calentamiento previo para que el ritmo cardiaco se vaya acelerando paulatinamente. Una última recomendación sería la de ir abandonando la actividad gradualmente y sin parones bruscos lo cual ayudará a que el organismo se pueda habituar al descenso de pulsaciones.