Cómo utilizar el cine para trabajar la violencia en el aula

Generar un espacio de comunicación y participación activa por intermedio del cine aportará ideas para trabajar la violencia en el aula y promover conductas favorables en cuanto a los derechos de los niños.

El cine como arte y como herramienta de reflexión y producción de nuevos sentidos puede ayudar a cambiar la manera de resolver la violencia en el aula y, por sobre todo, a que los niños ejerzan el derecho que tienen a vivir libres de conflictos irrazonables que les perturban la infancia. Mostrarles hechos reales o metafóricos que expresen convivencia y tolerancia los invitará a pensar la calidad de vida que merecen.

Reforzar la solidaridad

Seleccionar películas de acuerdo a las edades de los alumnos, con actores reales o dibujos animados, invitará a congregarlos alrededor de un entretenimiento. Si además el relato identifica y transmite valores como la solidaridad y las buenas costumbres con personajes entrañables para ellos, reforzará vínculos del grupo opuestos a la violencia en el aula.

 

La propuesta no debe limitarse a la proyección de material audiovisual, sino acompañarla con talleres participativos y actividades paralelas que abran el diálogo, lleven a reflexionar sobre actitudes particulares y grupales, y ayuden a descubrir aquellas acciones nocivas que permanece ocultas o están naturalizadas.

 

Los chicos traen a la escuela patrones de conductas a veces controvertidas aunque aprendidas en hogares y en la sociedad, por lo que el hecho que puedan identificarlas en un relato coopera en transformar sus acciones y convertirlos en portadores de buenos ejemplos para la familia y el entorno social en el que actúan.

Estrategias metodológicas

Utilizar el cine para trabajar la violencia en el aula debería estar estrictamente pautado por docentes y un gabinete psicológico especializado. No se trata de pasar el momento y que luego no haya aprovechamiento de lo visto y oído, sino que debe tenderse a sensibilizar, formar y determinar acciones conjuntas en los niños.

 

Si en la escuela se dispone de una cámara filmadora, resulta interesante que los chicos protagonicen una historia propia, en base a argumentos de películas que vieron o creando uno inédito. El hecho de hacer participar en la filmación y edición a todo el curso, divertirá al tiempo que incentivará a proponer y compartir ideas.

 

El cine bien empleado tiene una influencia decisiva para convertirse en un espacio para remover la violencia en el aula. Al transmitir información y producir un intercambio cultural, los observadores pueden sentirse interpelados y motivados a cambiar conductas, sobre todo a establecer entre ellos relaciones más equitativas.