Consejos antes de regalar una rata doméstica como mascota

Antes de regalar a nuestro ser querido una rata doméstica conviene barajar los factores de espacio, alimentación y posibles alergias que conllevan el tener dicho animal como mascota.

A usted le gustan: son tan bonitas, graciosas, alegres. Ha de hacer un regalo a alguien, y piensa que una rata doméstica es un buen regalo. ¿Realmente lo es?

Gatos
No regale ratas domésticas a quien tenga ya uno o varios gatos, especialmente si son gatos adultos. El gato querrá jugar con la rata, y si alguna vez los dejan solos, puede encontrarse, al volver, la desagradable sorpresa de que el gato empujó la jaula de la rata doméstica, se abrió, y ambos se dedicaron a jugar a "ratón que te pilla el gato" por toda la casa, dejando ésta en tal estado que pareciera que entraron a robar, o que por su interior pasó un tifón.

Miedo y fobia
Antes de regalar una rata doméstica, asegúrese de que ninguna de las personas que viven en la casa dónde viviría la rata, tiene miedo a ellas o a roedores en general. No es cuestión de regalarle una rata doméstica a un niño aunque le gusten, si le va a suponer un ataque de nervios a la abuela que vive con ellos.

Alergia
Mucha gente tiene alergia al pelo de animales, como ratas o gatos. No regale ratas domésticas a personas que tengan alergia al pelo de rata o vivan con alguien que la tiene.

Tenga en cuenta, además, la personalidad del receptor de su regalo antes de regalar ratas domésticas:

Personas perezosas
Si le regala una rata doméstica a alguien que es perezoso, probablemente tendrá al animal en estado de abandono, pues le dará pereza limpiarle la bandeja y cambiarle el material para el nido.

Despistados
Si le regala la rata doméstica a una persona muy despistada o olvidadiza, se le olvidará dar de comer o de beber al animal y será fácil que acabe muerta por sed o inanición.

Desordenados
No le regale una rata doméstica a una persona muy desordenada, pues la jaula de la rata será un elemento más entre su caos. Acabará suelta por accidente y royendo la ropa, pues entre el caos será casi imposible encontrarla.