Consejos básicos para instalar un techo solar en el coche

Lo imprescindible para instalar un techo solar es saber por qué se quiere, ya que es costoso y puede traer complicaciones, aunque tiene la ventaja de que resulta estético.

Un mundo sostenible se merece que el usuario ponga todo de su parte y si además de ello se consigue ahorrar dinero y costes de reparaciones a largo plazo, mucho mejor. Instalar un techo solar es una buena idea especialmente para aquellos que quieran invertir en un bien al que es fácil acostumbrarse y para cuyo montaje no es necesario la ayuda de un profesional.

Instalación en fábrica o posterior a la adquisición del vehículo

Es la gran duda de muchos usuarios que se animan a instalar un techo solar en su coche. La posibilidad de que sea realizado de serie, desde la propia fábrica, es la más segura de ambas ya que es habitual que, en caso de que no quede satisfecho con la colocación por parte de la marca, esta lo pague sin problemas. Además suelen otorgar a este tipo de extras una garantía que ronda los dos años.

 

Por otro lado, la alternativa para todos aquellos que no lo pidieron anteriormente es, principalmente, acudir a profesionales especializados entre los que destaca webasto por la satisfaccción de sus clientes con los servicios prestados. En su página web se puede encontrar toda la información para contactar con la empresa.

Posibles inconvenientes y soluciones convenientes

Aunque instalar un techo solar no debería dar mayores problemas lo cierto es que, en muchos casos, no tardan en aparecer humedades y pueden crearse fisuras por cuestiones de la dilatación. Es recomendable, por tanto, pensárselo mucho y, como medida preventiva, habilitar un garaje para que el coche sufra las menores repercusiones medioambientales posibles.

 

Otro inconveniente que puede tener instalar un techo solar sería que el cristal deje pasar demasiado la luz y que, por tanto, el calor penetre mucho más que en el resto de la carrocería, caso posible si el no es fotosensible. Por ello se debe poner este requisito, tanto si se quiere de fábrica como posteriormente, puesto que el techo se irá modulando a la intensidad y grado de luminosidad.

 

El precio tampoco ayuda, ya que un extra de estas dimensiones costará unos 1.200 euros y en los casos en los que no venga de serie algo más. Así que habrá que pensárselo mucho y sopesar si se le va a sacar el partido suficiente ya que estas prestaciones adicionales suelen ser bienvenidas, sobre todo, cuando se quieren por cuestiones estéticas o porque es mucho más luminoso que el techo convencional.