Consejos para afrontar la maternidad a los 40 años

El aumento de la esperanza de vida en los paises desarrollados ha retrasado y normalizado la maternidad entre mujeres cada vez mas maduras.

La maternidad ha dejado de ser cosa de jóvenes de "veintipocos" años. Cada vez son más las mujeres que por decisión propia o por necesidades del mercado laboral empiezan a tener hijos llegados los 40 años, una vez asentadas en sus puestos de trabajo o una vez alcanzado cierto nivel emocional, social o económico.

Viejos tabúes

Pese a esa normalización de la maternidad a los 40, muchas mujeres se sienten culpables de ser madres "tan mayores". Antes, a esa edad se podía ser abuela y estar al final de la vida, pero en pleno siglo XXI, una mujer de 40 años está en su mejor momento para todo, incluida la maternidad.

 

Por eso, a estas mujeres hay que tranquilizarlas porque esa sensación está muy lejos de la realidad. Una dieta adecuada, hábitos saludables y el aumento de la esperanza de vida posibilitan que la maternidad sea satisfactoria a esas edades sin los problemas de otros tiempos.

Cuidados básicos

Evidentemente, no negaremos que la fortaleza y el desgaste físico es mayor a los 40 que a los 20 años. Por eso, las futuras madres maduras deben seguir ciertas pautas de descanso y algunos cuidados más específicos a la hora de afrontar la maternidad. En primer lugar, someterse a un exhaustivo control por parte de los médicos especialistas y por las matronas que tengamos en nuestros centros ambulatorios.

 

Valorar los riesgos de efectuarse o no la amniocentesis. A los 40 años asciende el riesgo para el feto de padecer defectos cromosómicos o genéticos. Obviamente, los efectos del cansancio y de los cambios hormonales de la mujer embarazada se pueden incrementar a estas edades, ya que la fortaleza física es algo menor. Gimnasias específicas como el yoga o el pilates pueden ayudar a mantener el tono muscular y el equilibrio emocional.

 

Es obvio que el tabaco y el alcohol deben desaparecer de las costumbres de la mujer embarazada. Conviene también dar paseos que, sin convertirse en agotadores, mantengan a la futura mamá con el suficiente tono muscular.