Consejos para contar historias en un cuentacuentos

El proceso de análisis y adaptación previo a contar historias en un cuentacuentos se complementa con la forma en que logremos llegar con nuestra voz y el dominio escénico que demostremos.

Acudir a fuentes de la tradición oral o literarias para contar historias en un cuentacuentos será nuestra primera inquietud. Una vez que seleccionemos material, debemos quedarnos con las narraciones que se adapten a la oralidad y que nos gusten de verdad, que sintamos ganas de compartirlas, a partir de lo cual empezaremos un trabajo en soledad de relecturas y apropiaciones.

Cómo incorporar la narración

Con el material para contar historias elegido, hagamos la lectura concentrada de un cuento. No tenemos que repetir hasta memorizar sino familiarizarnos con el texto y extraer unas tres o cuatro fotos o imágenes que representen cabalmente los puntos relevantes del argumento.

 

Cuando se nos fijen esas fotos que creamos imaginariamente, narremos los acontecimientos alrededor de ellas. Este procedimiento sirve para no olvidarnos lo principal cuando debamos actuar o que no se nos produzca un bache en la memoria; facilita visualizar de este modo.

 

Una vez aprendido el relato, lo repetiremos en voz alta frente al espejo y en lo posible grabándonos para escucharnos y darnos cuenta qué mejorar. Si tenemos alguien de confianza que esté dispuesto a atender la versión, se convertirá en un crítico útil a nuestro propósito.

Con la palabra y el cuerpo

A pesar de estar seguros de poder contar historias porque las tenemos bien deglutidas será conveniente que antes prestemos atención al tono de voz que empleamos y a expresiones de la cara y el cuerpo, que en el proceso de transmisión pueden convertirse en aliados o enemigos.

 

Ayudará a presentarnos confiados hacer ejercicios de respiración y mover acompasadamente cuello, brazos y cuerpo hasta desentumecernos, unos minutos antes de comenzar la función. Mientras estemos aprendiendo el texto colaborará que practiquemos algunas técnicas de yoga.

 

Podemos trabajar sentados o de pie, veremos cómo manejarnos mejor. La voz debe sonar clara, pausada y con énfasis, provocando silencios para producir expectación. No exageremos con movimientos de brazos y cuerpo. Y observemos al público, que nos transferirá si son captados al momento de contar historias.