Consejos para eliminar el óxido definitivamente

Las piezas de metal se oxidan con el tiempo y la humedad, por eso es aconsejable eliminar el óxido y tratarlo posteriormente para alagar su vida útil a la vez que lo embellecemos y lo hacemos brillar de nuevo.

Las piezas de metal se oxidan con los años y el paso del tiempo, un uso prolongado sin haber sido cuidadas o tratadas o por haber sido almacenadas en un lugar inadecuado y húmedo. Si el óxido está muy avanzado es posible que la pieza quede completamente arruinada e inservible. Se recomienda tratar las piezas de metal y eliminar el óxido cada cierto tiempo con productos específicos que eviten que vuelva a aparecer.

Eliminar el óxido con aguafuerte

El aguafuerte es uno de los mejor productos para eliminar el óxido de piezas de metal. Es un producto muy fuerte y potente, por lo que conviene rebajarlo con agua en un mezclador, mitad aguafuerte y mitad agua, añadiendo un poco de lavavajillas para ayudar en el eliminado de la oxidación. Se sumergen las piezas oxidadas en la mezcla y se deja actuar la solución durante una hora o dos, dependiendo del grado de oxidación.

 

Al cabo del tiempo la mezcla de aguafuerte, agua y lavavajillas habrá eliminado gran parte del óxido. Conviene utilizar unos guantes para no irritar la piel al contacto de la solución y frotar con una esponja metálica las piezas hasta eliminar el óxido completamente. Es un proceso rápido, ya que la mezcla es muy potente. Después se seca el metal con un trapo seco y se cubre con aceite para evitar futuras oxidaciones y conseguir una imagen más brillante del metal.

Eliminar el óxido con un antioxidante y desoxidante

Otra alternativa para eliminar el óxido es comprar un antioxidante, que se debe verter sobre lana de acero ligeramente humedecida, y frotar con ella el metal oxidado con fuerza durante unos cuantos minutos. Después se deja actuar al antioxidante hasta que penetre en todas las capas oxidadas, y una vez pasados otros pocos minutos se limpia la pieza metálica con jabón y lana de acero o esponja dura hasta que quede limpia y lisa, y tras ello fregarla con una esponja de cocina y jabón limpia vajillas.

 

Una vez seco y tras eliminar el óxido restante, se aconseja aplicar desoxidante con una balleta o servilleta de papel para conseguir un metal completamente limpio y brillante. Es importante realizar dos o tres veces esta operación, con un lavado y enjuagado entre cada una de ellas. Por último queda aplicar barniz para metales y con esto quedará protegido de la oxidación para siempre.