Consejos para escribir un cuento de hadas

Un cuento de hadas debe ser estructurado y alimentar la imaginación del público al que va dirigido, los niños, por lo que será necesaria la improvisación y la originalidad.

El género literario más mágico de todos los existentes es, sin duda, el cuento de hadas, un modo de ver el mundo que describe a personajes arquetípicos y que gusta especialmente a los niños por sus elementos fantásticos y por ese aura tan especial que envuelve a las leyendas, las cuales nunca se llega a saber si son reales o no.

Elementos clave en un cuento

En primer lugar, se necesitan unos personajes bien perfilados y que entren dentro del imaginario del cuento de hadas. Así, los gnomos, unicornios, sátiros y princesas son los imprescindibles para una narración de este tipo. A continuación se deberán establecer las acciones. Normalmente, un cuento se compone del planteamiento y presentación de los personajes principales, el problema y las motivaciones de los antagonistas, así como un desenlace.

 

Por todos es conocido que un "final de cuento de hadas" es una conclusión feliz de la obra, por lo que este aspecto debe ser llevado sin demasiadas variaciones. Asimismo, se tendrá en cuenta que, en este tipo de libros, se utiliza el entorno para explicar la situación ya que si llueve, hay oscuridad o un bosque tenebroso, es natural que vaya a haber un peligro cerca.

Improvisación y originalidad

Un cuento de hadas no ha de escribirse como se haría con una novela, ya que está dirigido a un grupo de edad que requiere un léxico apropiado con palabras que sean capaces de entender y frases directas sin demasiada complejidad. El tono del cuento ha de ser de una gran calidez y esto se conseguirá aludiendo a colores, sabores y aromas.

 

En último lugar, será muy recomendable contarlo antes de escribirlo por lo que, una vez que se tenga en mente y sobre el papel la descripción de los hechos y de los personajes principales, un recurso muy interesante puede ser utilizar una grabadora para contar la historia cambiando algunos hechos o el desenlace a placer sin necesidad de tener que corregirlo. Después de ello se podrá elegir entre todas las ideas habladas.