Consejos para escribir un guión teatral

Los personajes, la acción y el ambiente convergen en un guión teatral, que realza su argumento y alcanza plasticidad escénica cuando consigue pronunciar diálogos sustanciosos.

Si bien escribir un guión teatral es algo muy personal, se recomienda someterlo a una estructura para que no desborde contenido o termine siendo confuso. Buenos diálogos bastan para describir el alma de los personajes, que si se insertan en una trama argumental que capte el interés del receptor, serán elementos fundamentales para despertar curiosidad y movilizar el ánimo.

Preliminares

Cuando tenemos en claro qué queremos expresar recién conviene escribir un guión teatral. Antes habremos tomado notas o separado material que nos será útil, pero hace falta que podamos describir el argumento y las características principales de uno o más personajes que intervengan, aunque sobre la marcha hagamos cambios.

 

Intentemos trazar un esquema del relato, decidir en cuántos actos dividiremos la obra y qué contará cada uno. Conviene anotar ideas que desarrollaremos con mayor intensidad y pinturas escénicas. Describir rasgos físicos y psicológicos de personajes ayuda, no para ser textuales sino para reflejar personalidades a través de acciones.

 

Hay que evitar escribir sobre gente o sitios que conocemos poco o nada. Si bien relatamos ficción, personajes y hechos deben resultar creíbles para cautivar al receptor. La cosmovisión del autor es tan importante como su estilo narrativo, aunque se refiera a hechos históricos que investigó en una biblioteca.

Inmersos en la trama

Una vez digerida síntesis argumental y personajes, escribiremos con fluidez el guión teatral. Desde el principio al fin vamos a construir diálogos, que pondremos en boca de personajes para que luego sean representados. Por ello, tenemos que lograr conversaciones sin rebuscamientos y significativas.

 

Al inicio y final de cada acto y entre diálogos insertaremos acotaciones entre paréntesis, indicaciones de actitudes, ademanes, movimientos, detalles de escenografía, intensidad de luces y música. Si la obra va a ser representada, el director y los actores querrán recibir señales precisas.

 

Quizás hagamos borradores hasta alcanzar la versión definitiva del guión teatral. Podemos seguir una narración lineal, que cuente sucesos desde el principio al fin, o empezar por el medio, cuando los hechos alcanzan emotividad o intriga superlativas. Y hay que saber poner punto final cuando lo relevante está dicho.