Consejos para hacer de la puntualidad tu mayor virtud

La puntualidad refleja el carácter, respeto y conducta de las personas. Algunos tips para convertirse en un verdadero amo del tiempo

Una persona que llega con retraso a las citas es molesta para todo su entorno social. Cuando los atrasos son reiterativos, pueden tener graves consecuencias en la vida laboral e incluso familiar. Para contrarrestar este mal hábito, se necesita una buena dosis de voluntad y organización para implementar pequeños hábitos cotidianos que nos darán dominio sobre nuestras horas. No es imposible: se trata de adecuar unas pequeñas pautas que nos permitirán darnos a conocer por nuestra excelente puntualidad.

Métodos infalibles
Para combatir este hábito problemático, los relojes son los mejores aliados. Es necesario verificar si tienen la hora exacta y hasta es aconsejable adelantarlos unos minutos para ganar un tiempo extra. Colocarlos en la pared de la casa, en la computadora, en el teléfono nos ayuda a ser concientes de la hora, el primer paso para manejarse con puntualidad. Ponerles alarmas que suenen con antelación es otra clave para darnos tiempo a organizarnos antes de salir sin necesidad de hacerlo a las apuradas.

Sobre todo en las ocasiones en que la reunión o evento es muy temprano, lo más recomendable es prepararse la noche antes. La ropa, los zapatos, el maquillaje que vamos a usar, los documentos y carpetas que se deben llevar, todo debe estar finamente planeado antes de acostarse.

Otra metodología que hay que incluir en la rutina es la de calcular imprevistos. Salir unos minutos más temprano previendo el mal tráfico y/o cualquier otro inconveniente que nos puede devorar el tiempo y dejarnos mal parados.

Aprender de las secretarias
No todos tienen el privilegio de tener una secretaria que les haga recordar las cosas minuto a minuto. Ellas se manejan con una estricta agenda para poder cumplir con todas las obligaciones y nada mejor que aprender de estas expertas. Tener una agenda en la cual anotemos los eventos, las tareas e incluso los preparativos más cotidianos es un punto básico para las personas con puntualidad. Por supuesto, hay que revisarla periódicamente, mejor si varias veces al día, para que el contenido no nos tome desprevenidos. La agenda nos puede ayudar en esta carrera contra el tiempo y además nos puede regalar calma, ahorrándonos los detalles a último minuto que suelen terminar mal.

Y como punto final, la voluntad y la organización, los mejores ingredientes para tener pleno dominio de nuestra rutina y un mejor relacionamiento social y laboral. Si llevamos a la práctica estos simples consejos, nuestro entorno social agradecerá nuestra puntualidad.