Consejos para mejorar la concentración de los niños

Motivar a los niños a participar en diversas actividades, organizarles una rutina de comidas y descansos, y mostrarles interés por sus cosas, contribuye a mejorar su concentración.

Normalmente los chicos tienen distracciones, a veces no prestan atención a algunas indicaciones porque están enfrascados en sus juegos o programas favoritos o simplemente porque les da pereza hacer algo que les implique un esfuerzo. Ahora bien, cuando la conducta distractiva es frecuentes y se convierte en una tónica, es hora de plantearse en ayudar al niño a mejorar la concentración.

Analizar el dia a día

  • Mientras nos ocupamos de mejorar la concentración de nuestros hijos, repasemos los hábitos familiares, sobre todo en lo que hace a la organización de horarios de comidas y descansos. Los niños deben cenar temprano e irse a la cama previendo que dormirán las horas debidas.
  • Tal vez para nuestra comodidad pasan mucho tiempo frente a la pantalla de la televisión o en el ordenador, con lo que conseguimos tranquilidad para hacer las tareas de la casa pero ellos como espectadores pasivos no exigen demasiado a su pensamiento ni a su físico.
  • Analicemos en qué consisten las comidas, si les estamos ofreciendo una dieta balanceada o si ingieren muchos hidratos o no les restringimos las golosinas. También es importante servirles un desayuno completo y en lo posible compartir ese momento.

 

Más tiempo al aire libre

  • Pasear con nuestros hijos por parques y plazas los fines de semana y si queda tiempo otros días, contribuirá a mejorar la concentración porque se oxigenará el cerebro entre árboles y césped. Podemos aprovechar el momento para crear juegos entretenidos que los ayuden a retener imágenes, para evocarlas más tarde en el hogar.
  • Asimismo, es bueno que hagan alguna actividad deportiva que sea de su agrado, lo que los ayudará a ejercitar la atención. Debemos preferir que elijan competencias grupales para interrelacionarse con otros chicos, interesarnos por lo que hacen y valorar los progresos por mínimos que sean para incentivarlos.
  • Cuando notemos olvidos serios, sentémonos a reflexionar con ellos dispuestos a buscar las causas. En general se consigue mejorar la concentración de los niños demostrándoles afecto, despertando su curiosidad y exigiéndoles que se hagan responsables de sus obligaciones. Si persiste una actitud displicente, un profesional sabrá orientarnos.