Consejos para pintar y empapelar en casa

¿Está cansado de la decoración de su hogar? ¿Necesita su casa una limpieza o una renovación? Pintar y empapelar las paredes son dos opciones fáciles y económicas para conseguirlo

Cada vez se nos ofrece un abanico más amplio de productos a la hora de pintar y empapelar nuestra casa, hasta tal punto que se nos puede hacer complicado tomar una decisión. Existen innumerables tipos de pintura, colores, acabados, elementos decorativos y texturas que nos brindan multitud de posibilidades para redecorar nuestro hogar. A la hora de elegir, debemos basarnos en nuestros gustos personales, la decoración del resto de la casa, y nuestra habilidad para realizar una u otra tarea.

Ventajas e inconvenientes de cada técnica
Pintar y empapelar son dos técnicas relativamente sencillas, en las que no se necesita disponer de herramientas sofisticadas, por lo que podemos llevarlas a cabo nosotros mismos sin ayuda de un profesional. La pintura seguramente sea la más sencilla de las dos. Si optamos por pintar las paredes de un color liso, únicamente necesitamos aplicar una capa de imprimación y posteriormente un par de capas de la pintura que elijamos. El color se obtiene añadiendo uno o varios colorantes a la pintura básica de color blanco, normalmente temple o pintura plástica.

El principal inconveniente de pintar las paredes en liso es que no vamos a poder disimular los pequeños desperfectos que pueda haber en la superficie que queramos pintar. Para ello deberíamos emplastecer previamente las paredes y, en algunos casos, es incluso necesario realizar un nuevo enlucido. Otro inconveniente de la pintura es que no podemos disponer de tantos motivos y dibujos como con el papel pintado.

El empapelado tampoco es una técnica especialmente complicada, pero es necesario tener algo más de práctica. En algunas ocasiones, cuando el papel pintado tiene dibujos que deben ser casados entre unas tiras y otras, puede ser incluso difícil su colocación. Una de las diferencias entre pintar y empapelar es que el papel nos ofrece una variedad más amplia de diseños y texturas que la pintura. Sin embargo el papel pintado tiene el inconveniente de que no deja transpirar las paredes, por lo que puede llegar a ocultar los problemas de humedad hasta el punto de que originen un problema más grave. Otro inconveniente puede aparecernos al sustituir un papel por otro, ya que al retirar el papel antiguo podemos ocasionar desperfectos en la pared.

Hay colores para todos los gustos
Una vez que usted haya hecho la elección entre pintar y empapelar, deberá decidir qué tipo de colores y dibujos aplicar. Para ello es muy útil consultar revistas de decoración, donde podrá encontrar multitud de ideas que le inspiren. Lo más importante es que el resultado sea acogedor y esté acorde con el resto de la decoración de su hogar.