Consejos para preparar la salsa bechamel sin grumos

La salsa bechamel nos ofrece infinitas posibilidades de enriquecer nuestros platos con su alto valor nutricional si sabemos darle el toque justo de suavidad y su característica textura uniforme.

La salsa bechamel es una de las estrellas de la cocina debido a su gran versatilidad. Pero a menudo resulta complicado obtener la textura suave y homogénea que la hace ideal para tantas recetas. Sin embargo, es suficiente con cocer la harina en su punto para facilitar su absorción y utilizar un sencillo batidor de varillas.

Ingredientes para cuatro personas

Para una ración mediana de salsa bechamel necesitaremos: una cucharada de mantequilla o margarina, un vaso de leche, tres cucharadas de harina, una cucharada de aceite de oliva virgen, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

Elaboración de la salsa

Para empezar se deshace la mantequilla hasta que quede líquida y se mezcla bien con la cucharada de aceite. Podemos usar solo mantequilla pero el aceite no modificará su sabor y le aportará a nuestra salsa bechamel un brillo extra.

 

Calentamos la mezcla en una sartén a fuego lento. Una vez esté caliente añadimos una cucharada de harina en forma de lluvia repartiéndola bien por todo el fondo de la sartén. Repetimos esta operación hasta agotar la harina.

 

Removemos con una espátula hasta que la mezcla adquiera un color tostado. Entonces añadimos la leche a temperatura ambiente y mezclamos con un batidor de varillas manual hasta que se caliente. Esto facilitará que la harina se disuelva y evitará los grumos.

 

Por último, añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada. Sin dejar de remover cocinamos hasta obtener el espesor deseado. En la salsa bechamel este espesor es similar al de una crema ligera, lo bastante cremosa para poderla repartir por encima del plato escogido.

 

Retiramos del fuego y servimos muy caliente. Si nos ha quedado algún grumo podemos colar la salsa bechamel sin problemas, aunque no es aconsejable pasarla por la batidora eléctrica ya que espesaría más de lo debido.

 

Por último, señalar que podemos sustituir la mantequilla por margarina y la harina por harina integral para que la salsa resulte menos calórica. Asimismo, podemos sustituir la leche por caldo vegetal en el caso de intolerancia a la lactosa.