Consejos para sobrellevar a un joven en la edad del pavo

Seguro que recuerdas la edad del pavo, esa etapa en la que la mejor hazaña es romper las reglas para marcar el territorio e imponer nuevas que permitan autonomía y libertad.

Los cambios físicos, biológicos y emocionales que vive y siente paulatinamente un joven no son otra cosa que la llamada edad del pavo. Estos cambios, regularmente, se manifiestan entre los 12 y 18 años de edad, tiempo adecuado en que los jóvenes deben alcanzan la madurez.

El adolecente y los padres
El entorno que rodea al joven en esta edad del pavo es sumamente importante para su desarrollo, ya que son vulnerables a cualquier cambio y fáciles de manipular ante las tentaciones que puedan proponer una falsa libertad.

La edad del pavo es la etapa del crecimiento donde se definirá su carácter y la capacidad para enfrentar y resolver los problemas cotidianos. Su madurez dependerá de la confianza y la autoestima que se hayan generado, principalmente, en el núcleo familiar. Dejar que enfrenten las consecuencias de sus actos, será fundamental ya que, de ello dependerá su capacidad para tomar decisiones.

No resulta fácil entender a los chicos en esta edad del pavo, su rebeldía, torpeza, burla y aires de superioridad, generalmente, producen frustración y enojo. Un joven en la edad del pavo busca alcanzar su individualidad, autonomía e independencia, y eso será más fácil si los padres se mantienen cerca en el proceso.

Algunos consejos para sobrellevar la etapa de la edad del pavo

  • En el proceso de cambio, los jóvenes tratan de imponer sus propias reglas, y pasar por alto las ya establecidas. Dialogar en familia y proponer será más sencillo que imponer.
  • Ser flexible en el cambio de alguna de las reglas impuestas dará al joven la confianza y un lugar especial, dejando en claro que solo se trata de subir un escalafón y que siempre estará bajo la autoridad de los padres hasta que alcance su total autonomía e independencia.
  • Estar involucrado en sus actividades con los amigos será de mucha utilidad, siempre y cuando el joven no se sienta agredido en su intimidad. Se puede ser participativo, más no impositivo.
  • Mantener ocupada la mente y el cuerpo del joven con algún deporte de su preferencia, siempre resultará positivo y más aún si los padres comparten la misma actividad. Esto ayudará a fortalecer los lazos afectivos y le brindará al joven la habilidad mental y física que necesita en su desarrollo.
  • Jamás y por ningún motivo se debe ridiculizar a un joven frente a sus amigos, así como tampoco solapar sus malas acciones.