Creatividad subjetiva: características del cine de vanguardia

El cine de vanguardia permite la mayor explotación de la creatividad subjetiva, es decir, que se interesa principalmente por las motivaciones del realizador de la obra.

El cine de vanguardia históricamente se caracteriza por mantenerse al margen de la industria; por financiarse respecto de su producción de manera autónoma, por medio de mecenazgos, amistades o recaudación de fondos por vías indirectas. Es un cine, además, simbólico, que pretende la universalidad antes que centrarse en regionalismos o costumbrismos.

Intereses secundarios del cine de vanguardia

El cine de vanguardia o artístico se mantiene al margen de las formas narrativas convencionales, e incluso las transgrede o confronta. Busca “hacer escuela” por medio de nuevas formas, que declaran tácita o directamente que las convencionales ya están caducas, obsoletas y machacadas.

 

Otras pretensiones de este tipo de cine son el no emplear medios tradicionales de distribución o exhibición, pudiendo utilizarse centros culturales, cine-clubs, o clubes barriales. También el lograr duraciones de las películas no estandarizadas y la exploración de los recursos de la cámara, el montaje, y de otros aspectos técnicos.

 

Historia del cine de vanguardia

El primer cine de vanguardia nace aún en la época de las películas mudas, en Francia, con directores tales como Abel Gance, Rene Claire, Louis Delluc o Germaine Dulac. Una etapa posterior se desarrolla en ese mismo país, y en Alemania, a inicios del sonoro, con directores como Robert Wiene, Friedrich Murnau o Fritz Lang.

 

Desde el expresionismo alemán, se suman a la vanguardia también elementos del cubismo, el dadaísmo francés y el surrealismo. Posteriormente, y hasta la actualidad, el vanguardismo se ha desarrollado hacia el cine testimonial, que no solo desdeña todo tipo de ficción, sino que además recurre a la iluminación y sonido naturales, despreciando asimismo la musicalización de la cinta, por ejemplo.

 

La creatividad en el cine de vanguardia

Principalmente, el enfoque vanguardista y creativo en el cine, permite una subjetividad, y la exploración de la misma y de sus recursos, de un modo que el cine comercial no lo hace, centrado como está en la venta de sus productos. El cine artístico se interesa mayormente en la perspectiva individual, en desprecio de la social, la de la “opinión pública”.


En la actualidad, ha llegado a imponerse tal cantidad de condicionamientos para que una obra pueda llegar a ser considerada “de vanguardia”, que corre el peligro de ser un cine muy poco flexible, como ocurre con el “Dogma 95”, de Lars von Trier. Como corolario, puede decirse que el mejor cine de vanguardia será el que se logre de manera impremeditada y casi espontáneamente.