Cuáles son los exámenes ginecológicos que hay que hacer

Para asegurar una buena salud de los órganos reproductores y sexuales de la mujer, ésta debe acudir al ginecólogo una vez al año y someterse a los exámenes ginecológicos que su especialista considere necesarios.

Aunque la mayoría de las mujeres sienten aprensión cuando tienen que acudir al ginecólogo, sobre todo si se trata de la primera visita, es importante recordar que es un proceso totalmente necesario, pues, gracias a los diferentes exámenes ginecológicos efectuados se podrá prevenir y detectar posibles alteraciones del aparato reproductor femenino para, posteriormente, tratarlas a tiempo adecuadamente.

La primera visita al ginecólogo

La primera visita al ginecólogo debería realizarse tras haber tenido la primera menstruación, normalmente entre los doce y los catorce años, y conviene ir acompañada de alguna mujer adulta de confianza y elegir un especialista con el que la paciente se sienta a gusto. Sin embargo, son muchas las mujeres que posponen esta primera consulta hasta edades más avanzadas, pero es imprescindible hacerla en el momento en que inician una vida sexual activa, pues es fundamental para evitar embarazos no deseados. Otras razones para efectuar los primeros exámenes ginecológicos son los retrasos menstruales o los desórdenes hormonales.

 

En esta visita se realizará un cuestionario a la paciente sobre su ciclo menstrual, sus antecedentes personales y familiares, y sus hábitos alimenticios y toxicológicos, entre otras preguntas, para elaborar un historial clínico completo. Asimismo, se efectuará una exploración física, en la que habrá una palpación mamaria para detectar posibles quistes, un examen abdominal, un examen perineal y un examen pélvico. Estos controles servirán para saber si la paciente tiene alguna infección, si los niveles de hormonas de su cuerpo son los adecuados y si existe alguna irregularidad en alguno de los órganos reproductores externos e internos.

Otros exámenes ginecológicos

Después de la primera visita al ginecólogo, toda mujer debería volver periódicamente, al menos una vez al año, para realizarse controles rutinarios, aunque no padezca ningún síntoma particular. En estos casos, siempre y cuando el especialista lo considere necesario, la paciente podría tener que someterse a otros exámenes ginecológicos que aseguren una buena salud de sus órganos sexuales y reproductores.

 

Algunos de estos exámenes son las biopsias, los exámenes endoscópicos, como la histeroscopia o la colposcopia, y los exámenes radiológicos, como la ecografía, el escáner pélvico o la mamografía.