Debates universitarios: cómo mejorar la expresión oral

Cómo mejorar tus formas de expresión de cara a realizar debates universitarios

Si eres universitario seguramente habrás tenido que enfrentarte a una exposición oral delante de una gran cantidad de gente. Puede que tengas problemas de nerviosismo o que te cueste expresarte en público. En ese cado, existen algunos métodos y técnicas que pueden servirte de ayuda si tienes que realizar debates universitarios.

Controlar los nervios y la vergüenza
Puede que tu problema sea que no estás acostumbrado a hablar delante de mucha gente y sientes vergüenza. Es primordial intentar disipar todo nerviosismo, ya que tus argumentos en debates universitarios perderán fuerza si la gente nota que no estás seguro de lo que dices. Trata de ensayar tus argumentos primero delante de personas conocidas para ir cogiendo confianza y pídeles su sincera opinión respecto a tu oratoria y tu capacidad para haberlos convencido. Intenta mejorar con respecto a lo que te digan.

La importancia de la voz, los gestos y la postura
Estos elementos dirán mucho de ti a tus interlocutores en debates universitarios y, por tanto, hay que saber expresarse físicamente. Tu voz tiene que ser clara y alta para mostrar que estás convencido de lo que dices. Hay que vocalizar sin hablar demasiado deprisa para que se te entienda bien. También es importante controlar la postura, que debe ser erguida pero no demasiado rígida, es decir, que muestre firmeza pero por otro lado que se vea que estás relajado.

Pero lo más importante en este punto es sin duda el uso de los brazos para realizar gestos. El 55 por ciento de lo que transmites se capta a través de los gestos. Por ello, no dejes los brazos quietos o pegados al cuerpo, intenta moverlos de forma a acorde a lo que estés contando, con tranquilidad, de forma elocuente sin transmitir nerviosismo.

La estructura del mensaje
Tus argumentos en debates universitarios tienen que tener coherencia. Para ello trata de emplear un vocabulario variado y acorde con el tema. No uses frases sueltas, trata de hilarlas con normalidad. Tu intervención tiene que estar cargada de ritmo, sin pausas en las que no sepas que contestar. Para evitar los posibles lapsus, es recomendable ensayar antes en casa las posibles cuestiones que vayan a a surgir, preparando previamente todas tus razones a favor o en contra del sujeto del que se hablará en el debate.

Por último, trata de estructurar tu intervención: Primero un breve comentario acerca del tema, luego opinar acerca de lo que han comentado los otros para después pasar a aportar tus propios argumentos, cerrando si es posible con una frase impactante.