Diseñar originales separadores de libros

Así como los zapatos hablan de la persona que los calza, el separador habla del lector, de ahí la importancia de personalizar nuestros separadores de libros con originales y únicos diseños.

Los separadores de libros --ya estén hechos en cartón, papel o metal--, pasan días y días esperando pacientes nuestro regreso a lectura, convirtiéndose así en compañeros indispensables en nuestras aventuras literarias. Los verdaderos “devoradores” de libros seguramente cuenten ya con su separador favorito, e incluso una colección de ellos; sin embargo, nada será comparable a imprimir nuestra esencia personal con diseños creados por el propio lector.

Soluciones para no expertos en dibujo
Si resulta que pertenecemos a ese tipo de personas que no destacan precisamente por su habilidad para dibujar, no tenemos por qué desesperar, todavía hay un lugar para nosotros dentro del mundo de las manualidades. Para diseñar originales separadores de libros, bastará con tomar algún recorte de revista que nos guste y pegarlo en un rectángulo de cartón --no muy grueso. Debemos evitar que queden arrugas a toda costa, ya que podría lastimar el empaste de nuestros libros. 

A la hora de elegir la mejor imagen para crear originales separadores de libros, debemos preguntarnos: “¿qué me gustaría ver cuando retome lectura?”. Eso sí, debemos tener en cuenta también qué tipo de imágenes podrían resultar embarazosas si abriésemos nuestro libro delante de alguien. Un buen separador es como el tono de un móvil, si debemos contestar a nuestro Smartphone durante una reunión de trabajo y éste suena al ritmo de una sensual cumbia puede resultar bastante inapropiado.

Separadores pinza-páginas
Para este tipo de separadores un poco más elaborados utilizaremos: un rectángulo de cartoncillo delgado de aproximadamente catorce centímetros de largo y cinco de ancho, pegamento, dos imanes pequeños y planos, la imagen elegida y resistol. 

Doblamos el rectángulo de cartón a los tres centímetros y medio, debería quedar una sección larga y una corta, para así poder pegar los imanes a ambos lados (aproximadamente a dos centímetros de cada lado a partir del doblez) para que funcionen como una pinza. Después, pegamos sobre esta base la imagen y se barniza con resistol, dejándolo secar bien para evitar que al utilizarlo se pueda pegar a las páginas de nuestro libro.