Divorcio: cómo se fija el derecho de visitas de los abuelos

Las visitas de los abuelos en un divorcio deben establecerse en el convenio regulador o subsidiariamente por el juez, previa audiencia de las partes interesadas.

La separación de una pareja no afecta sólo a sus miembros, sino también a los familiares cercanos. Por ello es importante conocer cuáles son los procedimientos para fijar las visitas de los abuelos a los menores en caso de que en el futuro surja una situación que lo amerite.

Derecho de visitas de los abuelos

Dado que un divorcio representa una carga emocional para los hijos de una pareja, la ley busca minimizar estos efectos, tratando de que las relaciones familiares se vean lo menos trastocadas posibles; asimismo, considera que el contacto de los niños con sus abuelos es fundamental, por lo que prevé que se fije un régimen de visitas entre ellos.

 

 

En otras palabras, las visitas de los abuelos a sus nietos menores cuyos padres se han separado, constituye un derecho establecido más en favor de los niños que de los propios ascendientes. De hecho, tradicionalmente los "yayos" son una de las fuentes más importantes de cariño y apoyo para los vástagos de una unión familiar que se está terminando.

 

Formas de establecer las visitas de los abuelos

Cuando se solicita un divorcio, por uno o por ambos cónyuges, debe acompañarse un proyecto de convenio para regular las consecuencias derivadas de la terminación del matrimonio, con especial referencia al régimen de alimentos y visitas para los hijos menores de edad.

 

 

En dicho convenio puede establecerse también la oportunidad y demás características para las visitas y en general el contacto entre los abuelos tanto maternos como paternos de los niños. Lo ideal es que las partes hayan anteriormente hablado con sus ascendientes para que no haya posteriores malentendidos.

 

Si esto no se hace, los interesados pueden solicitar al juez que conoce del juicio de divorcio que fije las visitas de los abuelos. En estos casos, el juez oirá también a los padres, y actuará conforme al interés de los menores, de forma que no vaya a infringirse, por ejemplo, alguna orden de alejamiento que pese sobre alguno de los progenitores.