A Dos Metros Bajo Tierra: claves del éxito de una serie de culto

A dos metros bajo tierra (Six Feet Under) es una de las series de televisión, considerada de culto, más importante y recomendable que se haya emitido en el siglo XXI.

A dos metros bajo tierra (2001-2005) es una de las series de televisión más reconocidas por la crítica y público que emitió la exitosa cadena HBO. Consta de 63 episodios distribuidos en cinco temporadas. Narra, con gran originalidad, la vida de una particular familia que posee una empresa funeraria en Los Ángeles.

La muerte y la vida

A priori una serie cuyo tema principal y trasfondo es la muerte, prácticamente todos los episodios de A dos Metros bajo tierra comienzan con el fallecimiento de un personaje, debe abordarse con mucha inteligencia y creatividad. La serie, que es una comedia negra muy inteligente, contando lo que rodea a la muerte consigue mostrar toda una lección de vida y un tratado de la condición humana.

 

A dos metros bajo tierra consigue transmitir y comunicar unas ganas de vivir inmensas y un fuerte deseo de ser mejor persona, y eso indudablemente sólo lo consigue el cine sublime y magistral. Además, por si fuera poco, cualquier producto audiovisual debe saber finalizar y A dos metros bajo tierra dispone probablemente de uno de los mejores finales jamás rodado.

La condición humana

Para conseguir experimentar la esencia de la vida las interpretaciones deben y son absolutamente convincentes, a su vez el guión y los diálogos rozan el prodigio, cabe destacar el tratamiento crítico y a la vez sutil sobre aquellos, que nunca faltan en la vida, que intentan hacer infelices a los que les rodean. Su estructura narrativa consigue articular e integrar flashback, fantasías y sueños desde la comedia y desde el drama de manera impecable.

 

A dos metros bajo tierra disecciona e interpreta costumbres y creencias sociales con una lucidez abrumadora. Otro de los elogiosos méritos de la serie consiste en lograr un ejercicio de experiencia subjetiva por parte del espectador en una suerte de búsqueda interior. Así, paulatinamente confronta al inconsciente del espectador con sus miedos, temores, dolores, deseos, pasiones y demás emociones que se experimentan en la vida.