Efectos medio ambientales del uso del bromo

El uso del bromo y sus efectos sobre la salud y el medio ambiente

El bromo es un elemento químico que se utiliza mucho en la industria. Una gran variedad de bromuros inorgánicos es de uso industrial, aunque los orgánicos tienen una aplicación más variada y amplia. Junto a muchos de sus compuestos, el bromo se utiliza para desinfectar el agua potable. Algunos de estos compuestos se prefieren a sus homólogos a base de cloro, pues los residuos de estos últimos persisten durante más tiempo en el medio ambiente. Otros compuestos químicos del bromo se utilizan en las fábricas en diversos procesos de fabricación como la fabricación de colorantes.

Efectos medioambientales del uso del bromo
Aunque el bromo es un elemento que se da de manera natural en el medio ambiente, el ser humano lleva muchos años introduciendo en la naturaleza bromuros orgánicos que no son naturales y que pueden causar graves daños al medio ambiente y a la salud humana.

Debido a sus efectos perjudiciales sobre los microorganismos, a menudo se utilizan como agentes desinfectantes. Al utilizarlos en campos de cultivo pueden acabar llegando con facilidad hasta las aguas, donde resultan perjudiciales para peces, langostas o algas.

Estos bromuros orgánicos tienen también efectos perjudiciales en los mamíferos, sobre todo cuando se han acumulado en los cuerpos de sus presas, pudiendo producir daños nerviosos y daños en el ADN, aumentando sus probabilidades de desarrollar cáncer.

Como ya ha ocurrido en el pasado, los bromuros orgánicos pueden acabar en la comida del ganado, produciendo daños en el hígado, pérdida de visión, disminución de la producción de leche, esterilidad, disminución del crecimiento, reducción de la inmunidad y malformaciones fetales.

Efectos del uso del bromo sobre la salud humana
Las personas pueden llegar a absorber bromuros orgánicos con la comida, durante la respiración y a través de la piel. El uso del bromo es muy habitual en los sprays para matar insectos, pero no solo son venenosos para los insectos, sino también para otros animales de mayor tamaño y en muchos casos también para los humanos, pudiendo afectar el sistema nervioso y la glándula tiroide. También puede contribuir al daño de órganos como el hígado, los riñones, los testículos y los pulmones.