El Barrio Rojo: rincones imprescindibles de Ámsterdam

Situado junto al puerto de la ciudad, el Barrio Rojo de Amsterdam es uno de los rincones más exóticos y pintorescos de la capital holandesa, y uno de sus mayores reclamos turísticos.

Famoso, sobre todo, por ser uno de los lugares más liberales y tolerantes del mundo hacia la diversidad sexual, las drogas y la prostitución, el Barrio Rojo es también un importante núcleo cultural y un fiel testigo del esplendor comercial de la ciudad, que guarda varios tesoros históricos y artísticos.

Los orígenes del barrio

El Barrio Rojo existe desde el siglo XVIII, aunque vivió su expansión de la mano del resto de la ciudad, que se convirtió, en los siglos XV y XVII, en una rica metrópoli comercial. Fue entonces cuando esta zona, situada en el dique que protege la ciudad de las mareas y muy cercana a los muelles, se ganó la fama de la que sigue gozando hoy.

 

Los marineros de los muchos buques que atracaban en el muelle se alojaban en este barrio durante su estancia en la ciudad, y procuraban disfrutar de los placeres no disponibles en el mar. Poco a poco, la prostitución se fue asentando y se convirtió en uno de los rasgos más apegados a esta particular zona de Ámsterdam.

Los principales atractivos

Un paseo por el Barrio Rojo debería empezar por la calle Warmoesstraat, su eje principal. Aquí se encuentran la mayoría de los famosos escaparates, y los principales pubs, sex-shops y locales eróticos que le dan al barrio ese aspecto pintoresco que tanto atrae a los turistas.

 

Sin embargo, la oferta de esta zona de la capital holandesa no se queda aquí, y una visita completa no debería ignorar la Oude Kerk -la Antigua Iglesia-, o el Museum Amstelkring, construido en el siglo XVI y que permanece siendo un fiel testigo de su época, guardando en su interior los lugares -intactos- donde los católicos celebraban sus misas tras la Reforma luterana.

Consejos para la visita

Aunque muchos visitantes del Barrio Rojo se siguen sorprendiendo, es importante recordar que tanto la prostitución como el consumo de determinadas drogas están legalmente reguladas en los Países Bajos, y que todas las actividades aquí ofrecidas son perfectamente legales.

 

La mayoría de la actividad se concentra en los fines de semana, cuando el barrio se llena de turistas extranjeros, y por la noche. Durante el día es perfectamente posible realizar una visita tranquila y compaginar los intereses más exóticos con la visita a los principales monumentos y museos.