El mejor desayuno para la vuelta al cole

La clave para elaborar un desayuno completo es que éste sea sano, equilibrado, contenga cereales, frutas y lácteos y se ajuste completamente a las necesidades de cada niño.

El desayuno es la comida más importante del día, por lo que no es nada conveniente que los niños se la salten. Aunque, generalmente, les cueste tomar los alimentos necesarios a primera hora de la mañana, es de vital importancia que se acostumbren y aprendan a dedicarle el tiempo necesario a esta ingesta sin irse al colegio sin desayunar.

 

La importancia del desayuno

No tomar un desayuno adecuado puede provocar fatiga psíquica y cansancio muscular en los niños, afectando a su rendimiento diario escolar y aumentando el riesgo a contraer, a largo plazo, enfermedades más fácilmente.

Para que nuestros hijos puedan desayunar bien, conviene adoptar una serie de medidas que ayuden a que éstos adquieran un hábito. Es recomendable levantarlos al menos una hora antes de que tengan que salir de casa, preparar la mesa de manera atractiva y acompañarlos desayunando, proporcionándoles una conversación fluida que les haga la mañana más amena.

 

Desayunos ideales

Hay diferentes maneras de elaborar un desayuno completo, perfecto para comenzar el día, aunque el más típico está compuesto por una tostada de pan integral untada con aceite de oliva y acompañada de jamón york, un vaso de leche y una pieza de fruta. Este desayuno es ideal para reponer fuerzas y enfrentarse a una mañana de estudios.

En ocasiones, hay algunos niños a los que no les gusta la leche y una buena opción para sustituirla es ofreciéndoles un yogurt con cereales. También hay personas que no toleran este alimento y entonces se puede sustituir por leche vegetal, como la de soja o la de almendras.

Por último, pero no menos importante, está el desayuno de media mañana, pues es necesario que los niños, cuando están en la hora del recreo, tomen un tentempié que les ayude a seguir y les dé un aporte de energía. Lo más acertado para estos casos sería un pequeño bocadillo y un zumo de frutas, evitando la bollería industrial y las bebidas estimulantes.