Eliminar la mucosidad nasal con vahos de eucalipto

Comenzamos a atravesar la época del año más proclive a enfermarnos. Con los continuos cambios de temperatura, es difícil quedar fuera de algún resfriado. Si esto te sucede, puedes eliminar la mucosidad nasal fácilmente en casa con vahos de eucalipto

El otoño y la primavera no sólo son estaciones bonitas de clima templado. Además de permitirnos andar más sueltos de ropa, sus cambios constantes de temperatura pueden traernos algunos pequeños inconvenientes de salud. Como no hay nada más feo que sentir la nariz congestionada, aprenderemos a eliminar la mucosidad nasal con vahos de eucalipto para así sentirnos mejor en cuestión de minutos.

Qué necesitamos
Prepararse para eliminar la mucosidad nasal con vahos de eucalipto es muy sencillo. Sólo tienes que procurar conseguir un poco de las hojas de este fantástico árbol con propiedades naturales. En algunas ciudades, los parques públicos cuentan con este tipo de árbol. Si es éste tu caso, sólo debes juntar algunas hojas y el tratamiento te saldrá gratis. En cambio, si no tienes manera de acceder directamente a un árbol de eucalipto, sus hojas se consiguen disecadas en comercios tales como herboristerías.

Hagamos los vahos
Ya sean disecadas o naturales, una vez que tienes las hojas de eucalipto, sólo resta prepararse para eliminar la mucosidad nasal. Utilizaremos una cacerola que sea lo suficientemente grande como para que, luego, nuestro rostro quede cómodo por arriba de la misma para hacer los vahos. Colocamos agua y esperamos a que llegue al punto de ebullición. Cuando esto suceda, bajamos el fuego y arrojamos dentro las hojas de eucalipto. Dejamos que el agua siga hirviendo con las hojas dentro durante unos diez minutos más y luego retiramos del fuego.

Finalmente ya puedes eliminar la mucosidad nasal con vahos de eucalipto, colocando tu rostro por encima de la cacerola, con la distancia suficiente del agua para evitar quemarte. Respiras profundo el vapor y, enseguida, comenzarás a notar como te descongestionas. Es mejor aún si, con algún paño, tapas tu cabeza junto a la cacerola. De esta manera no se desperdicia el vapor y puedes inhalarlo mucho mejor.