Embarazo en verano: cómo protegerse del sol

En el embarazo la piel se torna más sensible y expuesta, por ello es importante protegerse bien del sol, así manchas y estrías estarán controladas y se evitan daños mayores

Las mujeres en el embarazo suelen sentirse más sensibles a todo. La piel se vuelve más receptiva a todo lo que le rodea y el cuerpo sufre cambios importantes. Pero llega el verano y todas quieren sentirse guapas a pesar de los nuevos volúmenes. Tomar el sol puede ser saludable, siempre que se tomen precauciones.

La piel en el embarazo

Las embarazadas sufren cambios en su cuerpo que les supone a menudo un problema. Comienzan a salir las estrías, la piel se vuelve tirante y deshidratada... En definitiva, es el momento adecuado para cuidar la piel y evitar que el sol haga estragos.

 

La exposición durante mucho tiempo al sol puede ser contraproducente, sobre todo porque las estrías pueden marcarse mucho más. Para evitar esto es estrictamente necesario proteger la piel del sol en estos meses de embarazo. Si ya sin estar embarazada es importante, mucho más lo es en este estado. Hay que recordar que la piel de la cara puede pigmentarse más de lo normal e irrumpir en ella antiestéticas manchas oscuras que luego serán difíciles de eliminar.

Cómo proteger la piel del sol

Lo primero que hay que tener en cuenta es hacerse con una buena protección solar y una buena crema antiestrías. Sería recomendable que la protección fuera pantalla total, de este modo se evita que las manchas oscuras invadan la piel, sobre todo la cara. Además es importante que se aplique una buena hidratante corporal en la zona de la barriga, caderas y glúteos, ya que son las partes del cuerpo más propensas a las estrías.

 

No hay motivo para no ir a la playa cuando se está embarazada, pero siempre tomando precauciones para no quemar la piel y que esta quede marcada de por vida. Incluso sería adecuado en personas que tengan la piel extremadamente sensible protegerse con un bañador, ya que si las estrías han hecho su aparición será muy difícil, o casi imposible, que el sol no las marque más, incluso cuando se ha puesto crema protectora. Un embarazo no debe cambiar las costumbres de la futura mamá, pero sí se debe tomar conciencia de estar protegida y evitar daños innecesarios.