Equipaje con ruedas: maleta rígida vs. maleta blanda

En una época en la que los viajes a media y larga distancia son tan comunes, es muy importante la adecuada elección de una maleta rígida o blanda, capaz de soportar intacta todo el trayecto.

El tamaño de la maleta ha de adecuarse siempre a las necesidades del viaje, dependiendo de la distancia, de la duración de las vacaciones e incluso del tiempo atmosférico del destino, pues de ello va a depender también el volumen de equipaje necesario. Además, es relevante la elección entre maleta rígida o una maleta blanda para su traslado en determinados medios de transporte, como es el caso del avión o del autobús, por los golpes que pueda sufrir.

Una opción: la maleta rígida

Las maletas rígidas son una buena opción para trayectos largos en los que el equipaje puede deteriorarse por los bruscos movimientos del transporte. El material de este tipo de maletas es el más resistente para los frecuentes golpes durante su transporte. Por ello, es muy difícil que se rompan durante el viaje, aunque con frecuencia aparecen arañazos en su superficie, que pueden hacerla una opción menos estética.

 

 

Incluso así, son mucho más duraderas que otras opciones, y para destinos lluviosos impedirá que el equipaje se moje. Además, estas maletas incluyen un cierre mucho más seguro que evitará la pérdida del equipaje. En cambio, debido a su dureza, no siempre es la opción más segura a la hora de trasladar material frágil, incluso cuando esté protegido en el interior por capas más blandas como puede ser la propia ropa.

 

Alternativa a la maleta rígida: la maleta blanda

Para trayectos más cortos, en coche, o como equipaje de mano, las maletas blandas son una elección mejor que las maletas rígidas. Estas maletas blandas suelen ser bastante más económicas que las opciones duras y son mucho más cómodas y prácticas de transportar, especialmente como bulto de mano. Absorben mejor los golpes durante el trayecto, evitando que la superficie se agriete.

 

 

Además, su flexibilidad se amolda perfectamente a un posible y frecuente aumento de equipaje a la vuelta del viaje. Se adaptan mucho mejor a la forma y al volumen del equipaje, amortiguando así los golpes que éste sufra en su interior. No obstante, es mucho más fácil que la tela se rompa y la maleta se abra, sobre todo en la parte inferior donde el material está prácticamente en contacto con el suelo.