Escapada de relax en las playas vírgenes de Camerún

Las playas de Kribi y de Lambi son las joyas atlánticas de Camerún y un destino perfecto para los amantes del mar y la aventura.

Camerún es uno de los países africanos que mejor resume la esencia de África. Toda la diversidad natural y la vitalidad del continente pueden degustarse en este país, lingüísticamente francófono y en el que viven 200 etnias diferentes. Un sur ecuatorial, un norte selvático, el oeste montañoso y una costa occidental con playas vírgenes, de arenas finas, grises y amarillas resumen en un solo estado lo que es África.

Playas de Kribi y Limbe

La conexión con sus tres aeropuertos internacionales y una buena red de carreteras interiores nos pueden acercar desde cualquier lugar del mundo a las playas vírgenes de Camerún. El país posee 400 kilómetros de costa atlántica, donde destacan las playas de Kribi y Limbe. Ambos destinos son idóneos para los amantes de la pesca, del submarinismo y de las actividades marinas en general.

 

Ademas de playas, las ciudades de Kribi y Limbe cuentan con hoteles-balneario que ofertan múltiples actividades que harán las delicias del viajero más exigente. Kribi posee playas de arena blanca bordeadas por espléndidos cocoteros. Esta ciudad es la antesala perfecta de la selva ecuatorial. Desde aquí podemos realizar excursiones por el África que llevamos todos en la cabeza. Podemos alquilar una canoa y a través de la costa y de sus ríos llegar hasta las tierras de los pigmeos en un viaje inolvidable.

Tortugas desovando

Entre los pintorescos poblados costeros de Camerún destacan Eboundja y Ebodje, localidades donde la pesca artesanal es todo un arte. En las playas de Ebodje, además, se pueden ver tortugas desovando de noviembre a diciembre, en un espectáculo insuperable de la vida animal.

 

Por su parte, la región de Limbe, próxima a la capital económica del país, Douala, y al pie del monte Camerún destaca por sus plataneros, cocoteros y heveas. Por su composición geológica de origen volcánico, las arenas son aquí grisáceas. Destaca la Playa de las Seis Millas, a diez kilómetros del centro urbano, donde el baño es toda una delicia.