Estudio empresarial: cómo elaborar un DAFO

La actual corriente empresarial aboga por empleados multidisciplinares que comprendan que el análisis DAFO es importante para detectar las fortalezas y oportunidades de la empresa y el trabajador.

El análisis DAFO o estudio de competencias empresariales es una herramienta creada por Albert Humpfrey en la década de los sesenta. Su utilidad, en un primer momento, estaba ligada a la mejora de la autoestima. Si bien es cierto que aún se usa como un método para la búsqueda de cualidades positivas, actualmente su uso se ha extendido entre los responsables de recursos humanos de las empresas.

Fortalezas, oportunidades, amenazas y debilidades

Aunque pueda parecer insuficiente, lo cierto es que este sencillo recuadro cuenta con dos grandes apoyos. Por un lado, están las fortalezas entre las que se tendrán que anotar las aptitudes y cualidades que hacen apto al candidato para un determinado empleo. Por otro lado, se hallan los factores externos. Aquellos recursos materiales o inmateriales que facilitan la consecución de la meta.

 

Asimismo, conocer las debilidades personales o internas de la empresa a llevar a cabo reduce el margen del error ya que será imprescindible para lograr que los objetivos sean más realistas. El análisis DAFO cuenta, por último, con las amenazas externas, entendidas como situaciones o hecho que aumentan la problemática de conseguir logros.

El conocimiento de las limitaciones como método competitivo

Este recuadro se realiza mediante los dos contrastes entre debilidades -fortalezas y oportunidades - amenazas. Los primeros DAFO corresponderían a los factores individuales o internos de la empresa. En el segundo caso se hablaría de apoyos y baches externos. Cuando se elabore se ha de tener en cuenta que las amenazas y debilidades deben quedar eclipsadas por los aspectos positivos y que se han de unificar los DAFO potenciadores con los negativos para conseguir que las aparentes debilidades o ausencia de destrezas se conviertan en elementos positivos.

 

En determinados ámbitos la debilidad está considerada un mal menor, especialmente en los empresariales. Esto es porque si el emprendedor es capaz de conocerlas y determinarlas como se ve en el análisis DAFO, conseguirá convertirlas en recursos básicos para lograr sus objetivos. Un ejemplo claro sería el de un comercial con demasiada empatía hacia el cliente. Si logra convertir esto en su principal baza para vender, el objetivo se habrá logrado.